Cinco subsaharianos resultaron heridos ayer en el intento de superar la valla fronteriza de Melilla junto a 35 compañeros. Otros quince participantes en el asalto quedaron atrapados en la sirga tridimensional que protege el perímetro de la ciudad autónoma. Los demás integrantes del grupo intentaron una segunda acometida a la verja, que fue abortada por los gendarmes marroquíes. Según la Delegación del Gobierno en Melilla, es el segundo intento de este tipo que se registra este año, frente a los treinta que se contabilizaron entre agosto y octubre de 2005.
Los hechos ocurrieron en el tramo conocido como Vaguada Linares, cerca de Tres Forcas. El dispositivo de protección consta de dos vallas que distan dos metros y medio, entre las que discurre la sirga tridimensional, un sistema de cables de acero trenzados que hace más fácil retroceder que avanzar. La instalación de esta última barrera se decidió tras los asaltos masivos del año pasado, pero todavía no se ha terminado de colocar en la parte de la frontera que eligieron los extranjeros. Faltan algunos elementos de disuasión, como los chorros de agua con pimienta, y por ello permanece la concertina de cuchillas de la segunda valla.
Alrededor de las 6.40 horas, los cuarenta inmigrantes emprendieron su asalto, provistos de escalas artesanales, pero ninguno logró superar todos los obstáculos que se interponían en su camino hacia territorio español. Quince quedaron enredados en la sirga y fueron devueltos a Marruecos, mientras que otros cinco, concentrados en evitar la malla, saltaron con cuerdas desde una valla hasta la otra y acabaron atrapados en la concertina y alcanzados por sus filos cortantes. El delegado del Gobierno en Melilla, José Fernández Chacón, explicó que los heridos fueron trasladados a territorio español «por razones humanitarias» y recibieron asistencia médica en el ambulatorio de Polavieja y el Hospital Comarcal, aunque sus lesiones tenían pronóstico «leve». En concreto, dos presentaban esguince de tobillo y tres, cortes en diversas partes del cuerpo.
Sin disparos
El mismo grupo intentó un nuevo asalto a la valla cien metros más allá, pero en esta ocasión actuó la Gendarmería marroquí, que arrestó a quince personas. Fernández Chacón destacó que, en la primera avalancha, los extranjeros habían actuado «por sorpresa» y «en muy poco tiempo», lo que impidió una reacción de los agentes del país norteafricano. Además, el delegado resaltó que los gendarmes no dispararon y la Guardia Civil no utilizó material antidisturbios. Finalmente, Fernández Chacón valoró que la sirga «cumple su objetivo», aunque «siempre será objeto de revisión en algunos puntos que puedan ser vulnerables», y explicó que la concertina no se va a eliminar hasta que se termine de instalar este dispositivo.
En el anterior asalto, el 3 de julio, cuatro subsaharianos murieron a causa de los disparos de los funcionarios marroquíes. Y, ahora hace un año, una de las avalanchas más violentas dejó heridos a 140 inmigrantes, cinco guardias y dos soldados. En Ceuta, la Delegación del Gobierno ha descartado que haya una concentración de subsaharianos preparados para acometer la frontera.
Mientras tanto, las pateras siguen zarpando del norte de África para tratar de alcanzar Andalucía. Entre la noche del domingo y la jornada de ayer, se interceptó en Granada y Almería a 160 inmigrantes que viajaban en ocho embarcaciones. En una de ellas, con 60 ocupantes, viajaban 33 menores. Si las pruebas oseométricas confirman la cifra, se trataría de la mayor cantidad de menores localizada en una patera en esta zona. Finalmente, en Baleares, las autoridades consideran un «caso aislado» la llegada de una barca con tres argelinos.