Dos nuevos reventones en la red de conducción de agua provocaron ayer serios contratiempos a otras tantas zonas de Vitoria y a decenas de personas. Las averías se produjeron por la mañana en el barrio de Arriaga, donde quedaron anegados cuatro garajes situados en la calle Francisco Javier Landaburu, y por la tarde en Las Conchas. En este polígono la rotura de una tubería dejó sin agua durante una hora y media a cuatro portales de Pedro Asua, hasta que se restableció el suministro.
El susto más importante se lo llevaron los vecinos que residen junto al parque de Arriaga. A las seis de la mañana se produjo un reventón, que anegó la zona donde se sitúan los columpios, y que abrió un gran cráter cerca del Bulevar de Euskalherria, además de causar amplias balsas de agua en las zonas verdes. Pero sus mayores efectos los notaron los aparcamientos subterráneos de seis portales cercanos, ubicados al otro lado del parque, en los números 36 al 44 de la calle Landaburu, frente al colegio Padre Orbiso. Al ser una tubería sólo de conducción de la red general y no de suministro directo, no hubo que cortar el agua.
«Vaya susto»
Muchos de los propietarios de los coches aparcados en los estacionamientos se vieron obligados a sacarlos para evitar daños. «Vaya susto. Faltaba poco para las siete de la mañana y por los porteros automáticos nos han avisando de que los garajes se estaban inundando», contaba Patricia Molinuevo de 22 años, que corrió a desalojar su vehículo.
«Afortunadamente, no ha llegado a haber daños en los coches», explicaban Domingo Fernández y Santos Pedrosa. «Son garajes de dos pisos y el agua llegó a alcanzar 30 centímetros en la planta de abajo», aseguraban.
Otros propietarios se mostraban quejosos con la respuesta de los servicios municipales. «Han tardado en llegar y, lo que es peoroi, cada vez había más agua dentro, seguía subiendo», criticaba Vicente Toribio. La labor de achique de los bomberos era contrarrestada con el agua que continuaba filtrándose desde las balsas del parque. «Esto no es raro aquí, porque la zona está muy baja. Sucede también cuando llueve mucho. No digo nada cuando ocurre lo de hoy», decía Esther Iduya.
Algunos pequeños recintos utilizados como bodegas resultaron más afectados. «Guardo allí la bicicleta, algunos botes y tarros, y hasta dos sacos de cemento. No sé cómo estarán», se lamentaba Alejandro de San Eusebio. El agua también entró en los bajos de los ascensores, que hubo que inutilizar primero durante unas horas y revisar después.
El segundo reventón tuvo lugar hacia las 16.30 horas en la calle Pedro Asua. La tubería de fibrocemento se rompió cuando unos operarios que trabajan en la zona manipulaban un compresor. Al parecer, levantaban el suelo para una nueva canalización y acometida eléctrica. Cuatro portales se quedaron sin suministro durante hora y media.