La «creciente agresividad social» de la que se quejan desde hace tiempo los diferentes cuerpos policiales vuelve a tener su reflejo en Vitoria este año. A lo largo del primer semestre, la Guardia Urbana asegura haber abierto 32 atestados por acciones delictivas registradas contra los agentes.
Estas denuncias remitidas a los juzgados fueron consecuencia de las actitudes violentas de otros tantos individuos que, lejos de amilanarse ante las indicaciones de los policías, se encararon y envalentonaron contra ellos hasta extremos impensables.
En la mayoría de los casos -22-, la Guardia Urbana ha puesto en conococimiento de la Justicia otras tantas denuncias por actos de resistencia y desobediencias tipificados como graves. En otras nueve ocasiones, los denunciados protagonizaron, además, conductas tan violentas que llegaron a agredir a los agentes. Por último, la Policía vitoriana ha abierto un atestado por injurias a un vecino de la ciudad que insultó a un municipal de forma continuada.
«Se ponen fuera de sí»
Esta estadística pone de manifiesto que el concepto de respeto a la autoridad, en otros tiempos tan considerado, ya no tiene tanta aceptación social. «No sé si es por el estrés o por qué, pero lo cierto es que el ciudadano cada vez soporta menos todo. Hay gente que se pone fuera de sí sólo porque un policía le impone una multa por haber cometido una infraccción administrativa o de tráfico», señala un portavoz de la Policía vitoriana.
El único aspecto positivo que se puede encontrar a la estadística de lo que va de año es que las acciones delictivas contra los agentes locales registradas en el primer semestre representan la mitad de las contabilizadas en el mismo perido del ejercicio anterior.
De enero a junio de 2005, la Guardia Urbana levantó 64 atestados por conductas improcedentes contra los policías. Del total, 35 denuncias fueron por delitos y las otras 29 por faltas. El segundo semestre, sin embargo, resultó bastante más tranquilo, ya que el año se cerró finalmente con 75 casos.