«Todas las tensiones físicas y emocionales terminan en la espalda. Por eso nos duele». La frase es de Txus Iturgaiz Gorena, fisioterapeuta, además de enfermera, y una de las responsables de la Escuela de Espalda del hospital Txagorritxu, a la que han acudido ya 1.500 alaveses desde su puesta en marcha. Y añade: «Como el dolor es acumulativo, lo que hay que hacer es quitarlo todos los días mediante el autocuidado».
Éste es la principal receta que esta veterana profesional de la Sanidad vasca da a todo aquel que sufre una de las dolencias más comunes de la población. De hecho, la lumbalgia es la primera causa de incapacidad laboral transitoria -la 'baja'- de los trabajadores de Euskadi, según una investigación de empleados de Osakidetza, profesionales de mutuas de trabajo y servicios médicos de empresa como Mercedes y Michelin.
Este estudio pone de manifiesto que un 33%de la población tiene al menos un episodio de dolor lumbar al año. No obstante, las personas que demandan asistencia en su centro de salud se reducen al 10,5%. Si estos datos se extrapolan a la provincia, resulta que la 'epidemia lumbar' afecta a nada menos que 32.000 vecinos del territorio.
Si la clave de su mejoría está en aprender a cuidarse, el consejo de de Txus Iturgaiz parece sencillo de seguir. ¿Lo es en realidad? «Supone modificar una serie de hábitos muy arraigados, pero se puede aprender», asegura. No en vano, así lo han hecho 1.500 alaveses desde que, en mayo de 2000, se creó la Escuela de Espalda. «No es una panacea, pero es un pilar básico en el tratamiento integral del dolor de espalda», subraya la fisioterapeuta.
Este servicio, enclavado en el área de rehabilitación de Txagorritxu, asiste a personas entre 18 y 65 años con dolor mecánico que no remite después de haber sido tratadas, entre seis y doce semanas, en los servicios de Traumatología o Rehabilitación.
Una vez en el centro, el paciente recibe información de su problema. «Se trata de que comprenda lo que le sucede y por qué, que sepa cómo funciona la columna vertebral, cuáles son sus movimientos naturales y cuáles los puntos débiles», señala.
Los expertos pretenden también «despertar en las personas el interés por su propio cuerpo para lograr un cambio de actitud. Muchos dolores -resalta Iturgaiz- pueden aparecer o agravarse como reacción ante el estrés. Controlarlo resulta difícil, pero se puede reducir mediante la práctica de relajación».
Para lograr estos objetivos, los pacientes del hospital, en grupo de ocho, asisten a seis sesiones de dos horas, a razón de una por semana, en las que se dan una serie de pautas para el autocuidado, de forma que no se sobrecargue la espalda con posturas y gestos inadecuados que se realizan en casa, en el trabajo o en el tiempo de ocio.
Relajación y respiración
La clase incluye también un apartado en el que se practica la relajación y la respiración. «Son elementos imprescindibles para el bienestar físico, mental y emocional», comenta. Por último, se enseñan ejercicios destinados a mejorar el estado muscular. «El objetivo de las clases es que el paciente comprenda, practique y automatice ciertos hábitos», resume la especialista.
Seis meses después de finalizar las clases y cuando se cumple un año, los pacientes vuelven a esta peculiar 'escuela' del hospital para realizar dos sesiones de control que permiten ver sus evoluciones. ¿Cuál es el resultado? Para medirlos, se hacen dos 'tests'. Según el realizado con criterios médicos, el 73,5% de los pacientes se encuentra mejor. Este porcentaje se reduce al 63% si se atiende a las respuestas que dan los afectados.
¿Los alaveses que han asistido a las terapias han incorporado después a su vida diaria las pautas que allí les dieron? El 64,8% asegura que «muchas veces o casi siempre». Este porcentaje coincide con el del 65% que dice realizar algún deporte con regularidad, como caminar entre 30 y 60 minutos al día.
De todas las respuestas, la que sin duda agrada a los profesionales es la referida al grado de satifacción de los pacientes. El 96% dice que la Escuela de Espalda les ha ayudado a entender mejor su problema, lo que les ha tranquilizado. «Esto es muy importante. Significa que se han sentido comprendidos, lo que disminuye la ansiedad y los miedos», zanja Iturgaiz.