Una nueva edición de la Marcha a Hoyos fue presentada en la mañana de ayer. Y como viene siendo costumbre por estas fechas, los más habituados a realizar marchas senderistas mirarán durante los próximos días las previsiones del tiempo con la esperanza de que el próximo domingo, día en el que se va a celebrar esta ruta senderista, salga lo más benévolo posible en cuanto a las condiciones climatológicas y permite a los participantes disfrutar del Parque Natural de Cebollera y todo su entorno. Si así es, la ruta merece la pena por el buen ambiente y los sensacionales paisajes que brinda este rincón de La Rioja cuando el otoño no ha hecho más que comenzar.
Los más habituados a esta práctica deportiva deberán superar los 30 kilómetros de los que se compone la ruta, un reto nada sencillo para los menos senderistas. La cita, como en cada edición, comenzará bien temprano en la localidad riojana de Villoslada de Cameros, lugar al que se regresará muchas horas después, más cansado, con ganas de sentarse, pero con la sensación de haber vivido una experiencia única, aunque repetible. La Marcha a Hoyos no falla ningún año.
La cota más alta se superará bien entrado el 'paseo'. En el kilómetro 24, los participantes se encontrarán con el Mojón Alto, una cota dura pero razonablemente corta. «Menos mal», pensarán algunos. A partir de aquí, el camino pierde en dureza ya que casi todo se hará con un descenso a favor que permitirá a los más cansados llegar en condiciones a la meta situada en el punto de arranque, en Villoslada.
Por el camino, los excursionistas habrán podido deleitarse con unas vistas sensacionales con el Parque Natural Sierra de Cebollera en todo su esplendor. Ahora, sólo falta que el domingo amanezca pacífico, de lo contrario la asistencia podría verse mermada. Andar es bueno, pero mojarse no tanto.