El alcalde, Alfonso Alonso, abundó ayer en los argumentos dados la víspera por el concejal de hacienda, Javier Maroto, y garantizó que la firma que se hizo cargo de la construcción de los viales de Zaramaga «tendrá que pagar» los desperfectos, deficiencias y remates detectados en las obras.
Alonso arremetió con dureza contra los partidos de la oposición, que esta semana han transmitido con reiteración el argumento contrario, es decir, que el Ayuntamiento no podrá cargar esos arreglos a las arcas de la empresa Corsán Corviam. Los grupos hacen esta interpretación a raíz de una sentencia judicial, desvelada el miércoles por Eusko Alkartasuna, que viene a dar la razón a la empresa al considerar que la apertura prematura de los viales -pocos días antes de las elecciones europeas de 2004, y a pesar de estar incabados- dio por «recibidas tácitamente» las obras, que poco después fueron abandonadas por la constuctora.
Alonso no ahorró calificativos en su ataque a PNV, PSE, EB y EA. Dijo que «engañan a la ciudadanía», que «tergiversan», que «manipulan la información» y que ejercen una oposición «irresponsable». «Parece que la empresa que hizo mal las obras se va a ir de rositas, y eso no es cierto», dijo.
El regidor explicó que el proceso contra la empresa constructora «es muy farragoso» y que ya se han producido dos sentencias -una de ellas favorable al Ayuntamiento- y varios autos judiciales. «Volvería a abrir los viales, porque en ese momento eran necesarios», dijo. «No voy a paralizar la ciudad para dar gusto a la oposición».