Vitoria redescubre su historia. A partir del 16 de octubre, como ya adelantó EL CORREO, la ciudad estrenará un nuevo atractivo cultural para el Casco Viejo. Se trata del primer tramo visible de la muralla que rodeaba la antigua población de Gasteiz, que data del siglo XI, cien años antes de que el rey Sancho VI el Sabio fundara la ciudad. Los recorridos, cuatro al día, también incorporarán visitas nocturnas, una vez que se dispongan las infraestructuras y la iluminación necesarias.
El Ayuntamiento y la Fundación Catedral Santa María presentaron ayer el itinerario, que discurrirá por un recinto de 3.000 metros cuadrados lleno de vestigios medievales, donde se encontraban los mataderos y el primer mercado de abastos que tuvo la capital alavesa. El tramo del muro defensivo recuperado por el grupo de investigación de arqueología de la UPV mostrará un paseo ajardinado con pasarelas por las que se contemplarán 136 metros de paño de muralla delimitado por dos elevados torreones.
Ismael García, coordinador del equipo de arqueólogos, recordó que «se trata del corazón vital socioeconómico de la Vitoria medieval, ya que muestra elementos urbanísticos y arquitectónicos que reflejan cómo era la vida en el siglo XI». Este equipo trabaja ahora en el segundo tramo de la muralla, que «en pocos meses» se incorporará al recorrido.
El circuito
El alcalde, Alfonso Alonso, acompañado por los representantes de los grupos municipales, se mostró «agradecido al grupo de arquitectos y arqueólogos que han hecho posible descubrir el pasado y el desarrollo urbanístico de nuestra ciudad». Añadió que en el recinto se habilitará un parque privado rodeado de jardines.
La pasarela que recorre el paso de ronda se encuentra entre los cantones de las Carnicerías y la Soledad y asciende por una rampa hasta un mirador colocado sobre el contrafuerte adosado al Palacio de Escoriaza Esquível.
El circuito comenzará en la catedral, donde el camino se adentrará en el subsuelo para contemplar los muros macizos y ciegos que delimitan su perímetro en el ábside. Prosigue por las excavaciones de la plaza de Santa María y culmina en la muralla y el matadero del siglo XIX.