Vitoria necesitará duplicar el número de plazas para ancianos con grandes dependencias en menos de cinco años. Así, al menos, lo sostiene el equipo de técnicos municipales que ha redactado el plan gerontológico de la capital alavesa para el período 2006-2010. El documento, que está a punto de ser aprobado por la Corporación, radiografía a los vitorianos más mayores.
Dado que todas las proyecciones de población resaltan que el envejecimiento se ha disparado en el conjunto de Álava -la provincia tendrá 72.000 mayores de 60 años en 2010-, los técnicos municipales de Bienestar Social detallan en su informe los recursos sociales destinados a ellos y dibujan la estrategia a seguir en los próximos años.
En consonancia con las nuevas formas de enfocar esa situación, así como con los propios deseos de las personas mayores, los expertos apuestan de forma decidida por mantenerles en su entorno con las ayudas domiciliarias que hagan falta. No obstante y ante el aumento de la esperanza de vida, también opinan que es necesario aumentar las plazas geriátricas para las personas con importantes dependencias físicas o psíquicas.
En este apartado de residencias, señalan que el índice actual de cobertura para los mayores de 65 años se sitúa en Vitoria en un 4,25%, si se contabiliza la oferta pública y la privada. Aunque se trata de un porcentaje superior a la media estatal -3,78%-, los expertos recomiendan llegar al 5% de la población anciana dependiente para 2010.
«Es imprescindible»
Esto supone crear 543 nuevas plazas en la capital alavesa en menos de cinco años, hasta llegar a 2.033. Además, abogan por conseguir que 1.627 camas del total sean para mayores con grandes dependencias, lo que supone multiplicar por dos las 789 existentes en la actualidad. Para lograrlo será necesario también reconvertir 295 de las habitaciones no asistidas -las destinadas a abuelos con un buen nivel de autonomía- en asistidas.
¿Se harán realidad estas recomendaciones de los técnicos? Según el jefe del servicio de Tercera Edad del Consistorio vitoriano, José Antonio Jimeno, «la competencia municipal no es poner en marcha geriátricos para ancianos dependientes». Con estas palabras, el alto cargo del Ayuntamiento se refiere de manera indirecta a la implicación que debe tener la Diputación, administración a la que compete prestar los servicios para los ancianos con más necesidades, y la iniciativa privada.
En cualquier caso, la institución municipal parece dispuesta a aportar su grano de arena. Así, prevé transformar 25 de las 179 plazas que tiene para mayores autónomos en sus cuatro centros en habitaciones para dependientes. Además, ha encargado el proyecto de reforma de las plantas primera y segunda de la residencia San Prudencio, cerradas desde hace cinco años, para acoger a cincuenta personas más. Aunque el coste de esta obra aún se desconoce, los presupuestos municipales de 2006 reservan 500.000 euros para iniciarla.
En consonancia con la apuesta de «envejecer en casa», los expertos del Ayuntamiento quieren dotar de sistemas de telealarma a todos los mayores de 80 años, un colectivo que supera ya las 4.000 personas en la ciudad. Por lo que a la ayuda a domicilio se refiere, y pese a que la tasa de cobertura del 6,92% duplica la media nacional, el objetivo es alcanzar el 8%. ¿Cómo? «Con más horas de asistencia. Debemos llegar a diez a la semana», resalta Jimeno.
1.491 euros por anciano
A este conjunto de propuestas se añaden otras dirigidas a promover el bienestar de los jubilados en buen estado físico y psíquico. Su puesta en práctica elevará de manera importante el gasto social en Vitoria, el municipio de España con el mayor nivel de desembolso en servicios para los mayores. Y es que en 2004, las administraciones local y foral destinaron 1.491 euros al año por cada jubilado vitoriano.
La inversión municipal en el área de tercera edad y de ayuda a domicilio ha crecido un 51% entre 2002 y 2005. El ejercicio pasado, el Consistorio destinó más de 18 millones de euros a ambos apartados. Este importante nivel de gasto, unido a las aportaciones de la Diputación alavesa, permitió a la capital a superar la tasa media de España que mide la cobertura de todos los servicios asistenciales a los mayores.