El Parlamento vasco instó ayer al Gobierno autónomo a que, en el plazo máximo de siete meses, elabore un programa para «mejorar o adecuar» el tratamiento sanitario de los niños y adolescentes con «consumos problemáticos de alcohol y drogas», además de pedir al Ararteko un informe sobre este asunto en el que analice «la disponibilidad de recursos públicos» para atender a estos jóvenes. Esta decisión tuvo su origen en una proposición no de ley del PSE, que dio lugar a un acuerdo apoyado por todos los grupos.
En su escrito a la mesa del Parlamento, la socialista Mertxe Agúndez se refería a un informe del Ararteko, en el que se resaltaban las deficiencias que existen en este campo. Asimismo, la parlamentaria recordaba que cinco adolescentes vizcaínos con problemas de adicciones han tenido que ser trasladados a Navarra para recibir atención especializada. «Este colectivo va en aumento», alertó durante su intervención ante la Cámara.
14 casos en un año
«Es un motivo de preocupación», convino la representante de EB, Kontxi Bilbao, que puntualizó que la mayoría de estos chicos no sufren estrictamente problemas de drogodependencia, sino otros «conflictos de base» que reclaman una «intervención integral». Bilbao recordó que, a lo largo de 2004, catorce pacientes de entre 15 y 19 años iniciaron tratamientos de este tipo en los centros de salud mental infanto-juvenil de Euskadi, pero admitió que la demanda es «creciente» y «se debe incrementar la cobertura». En la misma línea se pronunciaron las portavoces de EA y PNV. En nombre de esta última formación, Nerea Antia recalcó que los adolescentes consumidores de sustancias adictivas no están desatendidos, pero interpretó como «un avance para Sanidad» que se diseñe un programa específico.
La aportación del PP al acuerdo fue la petición de un informe al Ararteko, lo que, según Carmelo Barrio, servirá para «identificar problemas y aportar soluciones».