Domingo, 8 de octubre de 2006
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EDICIÓN IMPRESA

FILOMENA ABRANTES PRESIDENTA DE LA ASOCIACIÓN DE RESIDENTES AFROAMERICANOS
«Hay alaveses que rechazan al inmigrante porque creen que peligra su bienestar»
Esta experta cree que la Diputación «se equivoca» con el modelo elegido para el centro de menores
«Hay alaveses que rechazan al inmigrante porque creen que peligra su bienestar»
EN LA SEDE. Filomena Abrantes reposa en un sillón del local que tiene su asociación en San Cristóbal. / JON RODRÍGUEZ
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EL PERSONAJE
Nació: en Angola, hace 59 años.

Llegó a Vitoria: en 1981. Colgó los hábitos para casarse con un ex misionero alavés con el que tiene tres hijos.

Profesión: responsable del servicio de Mediación de Norabide.

Voluntaria: en 1994 fundó la Asociación de Residentes Afroamericanos.

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«No sé si puedo ayudar, porque no tengo una varita mágica, pero al menos debo escuchar cuáles son sus preocupaciones, sus sentimientos...». Esta filosofía es la que ha llevado a Filomena Abrantes a dedicar su vida laboral y su tiempo libre a los inmigrantes. En un día de intenso trabajo, esta inquieta vitoriana de origen angoleño puede llegar a atender a veinte personas con diferentes problemas. Sabe bien cómo se sienten ellos y cómo les recibimos nosotros. Le respaldan 20 años de experiencia.

-Estos días se habla en Álava de los menores inmigrantes. La Diputación pretende llevar a Ribera Alta al grupo que vive en la sede de la Cruz Roja, pero los vecinos de la zona se oponen.

-He visto las reacciones de las personas que no quieren que esté allí y también he analizado las razones de la Diputación. Según mi criterio y el de la asociación, el modelo elegido por Asuntos Sociales para estos chicos no es el más acertado, es equivocado. El sistema de internado ya está en desuso.

-La diputada habla de doce niños en una casa, de no masificar...

-No sé cómo será, pero no estamos de acuerdo ni en el modelo ni en la ubicación. Si se trata de que se integren poco a poco en la sociedad no se les puede llevar a un sitio alejado como si fuesen bichos raros. Son chavales normales. No hay más que ver las imágenes de las despedidas de Canarias, cómo les abrazaban los monitores de la Cruz Roja...

-¿Y qué proponen ustedes?

-Llevarles a pisos pequeños, formar pequeñas familias, como el modelo que se lleva aquí para niños nacionales. Así se puede garantizar realmente el equilibrio afectivo de estos chavales, que no olvidemos están formándose como personas.

-¿No ve eso posible en el campo?

-Parece que hablan de una especie de granja-escuela. ¿Es que queremos hacer de todos ellos agricultores? Eso condiciona.

-En la Cruz Roja están en precario, urge una solución.

-No creo que la Diputación no pueda encontrar una solución. Pero insisto, ese patrón de gran casa no es válido para todos. Cada caso es diferente, los problemas son distintos. Hay niños que vienen para trabajar y enviar dinero a sus familias, pero hay otros que no tienen familia, que vivían antes en las calles y que acumulan años de abandono, de desestructuración, no es generalizado... Quizá sean necesarios programas diferentes.

Polémica perjudicial

-¿Cree que el hecho de que la Diputación renunciara a las presiones de los vecinos de Nanclares condicionó la actual polémica?

-Se dijeron cosas... Es muy delicado eso de asociar delincuencia e inmigración. ¿Claro que hay delincuentes entre los extranjeros, pero igual que entre los nacionales! Si hay chavales más difíciles, que se les trate de manera especial...

-Pero después de lo que se ha oído ya nadie va a querer ese centro al lado de su casa.

-Sí, si se abren pisos integrados en comunidades. En la Afroamericana gestionamos pisos de acogida y nadie los ha rechazado.

-En este tema, los partidos se han dividido. ¿Esa división es buena?

-No, no, no. Nada de toda esta polémica. Son seres humanos y espero que no se estén enterando de todo esto, porque no es plato de buen gusto. Se ha fomentado la alarma...

-EA denuncia que todo esto está «estigmatizando» a los menores.

-Sí, se les ha colocado una etiqueta de delincuentes antes de que lo demuestren.

-Esto pasa con doce menores que ya viven aquí, pero van a venir más, algunos desde Canarias.

-Lo que no se debe hacer es repetir el modelo de acogida. Si no es bueno para los niños europeos, tampoco para los demás.

-Y más adultos.

-Considero que Álava y la comunidad autónoma tienen capacidad de respuesta, que lo digan y que lo apliquen. Que no escatimen en recursos. Es una buena oportunidad para las instituciones de participar en los objetivos de la Cumbre del Milenio. Lo ideal sería que se desplegaran los medios en los países de origen, pero esa hora no llega nunca y los pobres están ya muy cansados de sufrir. No tienen nada que perder y se echan al mar...

-¿Los alaveses entendemos ese sufrimiento?

-Unos sí y otros no. Pero apelamos a los buenos sentimientos de los que sí lo entienden. Entre los que no, oímos continuamente expresiones como de 'para qué vienen, que se queden, que ya somos muchos, nos están invadiendo'...

«Todos somos racistas»

-¿Son expresiones de xenofobia?

-No, es simplemente que aquí estamos muy bien y algunos ven peligrar su bienestar.

-¿Hay racismo?

-Todos somos de algún modo racistas, nos creemos mejores que los demás.

-En Vitoria viven ya 17.000 extranjeros, lo que equivale al 7,4% de la población. ¿Cuántos más pueden llegar?

-Esa misma pregunta se hacía hace diez años y han cabido 17.000. Estudios como el de La Caixa sostienen que la inmigración es realmente necesaria, porque no se encuentra mano de obra para algunos oficios. De hecho, a nosotros nos llaman de canteras, del campo... Hay sectores que los extranjeros pueden ocupar.

-En trabajos que otros no quieren.

-Sí, pero no crea, también se buscan técnicos cualificados.

-Como los inmigrantes siguen teniendo problemas para alquilar pisos, cada vez optan más por la compra.

-Si están estabilizados, tienen un salario, se han apuntado a Etxebide y felizmente, en contra de la voluntad de algunos, les tocan pisos. Pero no es lo que más se da. El problema persiste y no hay más que coger el 'Kalea' para ver que en los anuncios de alquiler pone: 'abstenerse extranjero. Sólo para españoles...'. Y no sólo hay restricciones explícitas, también implícitas porque algunos piden tres meses de fianza y un aval bancario de 6.000 euros. Con alquileres de 850 euros ¿quién puede? Estas personas no tienen red de apoyo.

El Casco Viejo

-¿En Vitoria hay guetos?

-Los inmigrantes están viviendo en todas partes de Vitoria. Quizá hay una concentración en el Casco Viejo que viene de atrás, cuando las viviendas eran más baratas, porque ahora ahí también son bien caras. Ahora a la gente le apetece vivir allí, cerca de los suyos, porque tienen sus tiendas, sus centros religiosos...

-En la ciudad hay más de 70 tiendas regentadas ya por extranjeros. ¿Es una buena salida para el colectivo?

-Es una más. Estamos haciendo un estudio que aún no se ha publicado y vemos que sí, que es un buena fórmula de autoempleo.

-¿Han sido bien recibidos entre el resto del sector?

-Ha habido un congreso de comercio en Vitoria donde se ha hecho un tratamiento muy bueno de este tema. Se ha llegado a la conclusión no sólo de que son necesarias estas tiendas específicas, sino que el comercio local también debería diversificarse y pensar en las personas que demandan productos de su cultura.

-Los chinos se llevan la palma, con la mitad de los comercios.

-Tienen un estilo y logran que entre mucha gente a comprar. Traen productos manufacturados con mano de obra barata. Porque claro decimos que se está explotando a niños y a mujeres, pero luego nos viene bien comprar esas cosas.

-Somos hipócritas.

-Queremos comprar sus productos, aprovecharnos de esa mano de obra muy barata, pero que se queden allá. Exportamos hierro, armas, religión, cooperantes, tecnología, pero que aquí no venga nadie.



 
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