Domingo, 8 de octubre de 2006
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ÁLAVA
Con la moral caída
El mal tiempo impide a dos intrépidos lectores de EL CORREO participar en 'La semana de caída libre con saltos tándem' que se celebra en el aeropuerto de Foronda
Con la moral caída
CON LA MIEL EN LOS LABIOS. Miren y Jose intentarán mañana su merecido salto al vacío. / B. CASTILLO
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No pudo ser. Ni todos los pulmones del mundo habrían bastado ayer para soplar las nubes que ocultaban el cielo alavés. Unos cúmulos inoportunos que desafiaban a las previsiones meteorológicas y que se conjuraban contra Miren Luengo y Jose Gartzia, los dos lectores de EL CORREO que iban a participar en 'La semana de caída libre con saltos tándem' de la mano de enlaCe.

Con el cielo tan encapotado, la avioneta desde la que tenían que lanzarse estos dos jóvenes no podía despegar del aeropuerto de Foronda. «¿Veis esa masa oscura?- les preguntaba Ainhoa, encargada de asignar las horas de los saltos- Nos impiden ver la montaña donde se toca tierra».

«Bueno...», Jose Gartzia se lo tomaba con resignación. El bilbaíno se lo esperaba desde que salió de su casa. De aviación y del tiempo sabía un poco. «Trabajo en un helicóptero de un grupo de rescate de montaña», confesaba sin perder la sonrisa. Peores faenas le había tocado lidiar. Y si no podía ser... Por lo menos lo había intentado. «Nunca me había dado por tirarme en paracaídas... ¿Era algo que yo no controlaba! Así que cuando leí el periódico y me enteré de que vas con monitor», contaba mientras se tomaba una decisión en firme.

Lo único que parecía claro ayer era que aguardar a que el tiempo levantara no era una opción. A pesar de que a la vitoriana Miren Luengo no le hubiera importado estar horas y horas. Se moría de ganas por tirarse del avión. De hecho, quien le había «liado» era su hermana Leire. «Y menudo rebote que se pilló al enterarse», revelaba la madre. Aunque el enfado no era por el riesgo del salto, sino «por la vergüenza» de salir en la prensa.

Al lado de los lectores, un grupo de chavales reía. Llevaban allí desde las nueve, esperando una improbable mejoría del tiempo. Y casi desesperando. De hecho, la avioneta de las 'torturas' ni siquiera había salido del hangar. Una lástima porque durante la semana todo había ido como la seda.

Nueva oportunidad

«Se habrán lanzado unas 160 personas», confirmaba Pedro Moreta, uno de los instructores que, junto con Juan, Alberto y Juan Ramón, se había encargado de organizar la iniciativa. Una actividad que contaba con el apoyo de los «profesionales» de la Escuela de Paracaidismo de Lillo, en Toledo.

Aún así, la esperanza es lo último que se pierde. Por eso, los intrépidos lectores de enlaCe visitarán Foronda mañana de nuevo. «Las previsiones anuncian buen tiempo», les dice Ainhoa. A lo mejor consiguen averiguar por fin a qué sabe el miedo, tras diez segundos de caída libre.



 
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