La meteorología terminó por respetar la feria de agricultura ecológica de Vitoria -que ayer acogió la coqueta plaza del Machete-, una cita que se consolida entre la élite de este tipo de acontecimientos en el País Vasco. La lluvia inicial amainó a media mañana y permitió la afluencia de muchos visitantes durante el mediodía y primeras horas de la tarde.
Los más de 40 puestos instalados estuvieron muy animados y las ventas fueron importantes. «En estas ferias se vende bien y ésta es quizás una de las dos mejores de Euskadi, junto a la de Zarauz», explicaba el vizcaíno Alejandro Arrieta, en su puesto de verduras y frutas traídas desde Markina.
De los cuarenta toldos instalados en la plaza una cuarta parte correspondían a productores alaveses. La asociación provincial de agricultura ecológica engloba a 65 miembros en la provincia, la mitad productores profesionales -hay otros 32 al margen del colectivo- y el resto agricultores con huertas familiares. La de ayer era la novena dedición del la feria.
«Cada vez se vende menos en estas citas», aseguraba 'Peli' García, mientras despachaba quesos de oveja elaborados en la localidad navarra de Unanua. Esperaba la sorpresa del interlocutor para explicarle a renglón seguido la necesidad de «matizar» su afirmación. «Eso no es malo. No se vende tanto porque la gente no espera a estos actos para comprar productos ecológicos; los busca ya en tiendas y mercados», aclara.
«Momento dulce»
La agricultura ecológica, la que no utiliza abonos ni tratamientos químicos de síntesis, artificiales, vive un «momento dulce» en Euskadi, reconocía Fernando Cristóbal, de Molinilla, en Lantarón, miembro den la asociación alavesa. «Este sector va como un tiro, Crece cada año el 100%, pero creo que lo hacemos menos que en el resto de España», explica.
Fernando cuenta que en Álava hay ya 380 hectáreas dedicadas a cultivos respetuosos con la ecología. «Y la diferencia de precios con los otros productos disminuye cada día. No porque bajen los nuestros sino porque suben los otros. Las grandes cadenas de distribución alimentaria, sobre todo las multinacionales, imponen sus dictados al mercado», asegura. En cualquier caso, «y, pese al precio, nuestros productos destacan por su calidad y su salud», enfatiza.
Mientras tanto, Esther Pérez y Luis Arnáiz paseaban por los puestos con unas cuantas bolsas ya en la mano. «Venimos siempre. Compramos verdura, fruta. pan, pasta integral,.... Acabaremos gastándonos entre 50 y 100 euros», cuentan.