Decepcionante fue el comienzo del partido de los rojillos, que ayer volvieron a jugar de blanco. El 2-2 final fue el resultado de un duelo que el Mirandés tuvo perdido, que luego logró remontar y cuya ventaja desperdició al final. El equipo de Sola hizo, como suele, un exhaustivo control del balón, pero el mantener el esférico casi en propiedad no era suficiente para transmitir nada a la grada. Además, las posesiones no tenían una finalización efectiva y tanto el equipo como lel público fue desquiciándose a medida que avanzaban los minutos.
Bien es cierto que era el Mirandés el único conjunto que parecía querer inquietar la puerta rival, pero como ha venido sucediendo en la práctica totalidad de los partidos , todas las llegadas morían en las inmediaciones del área. Todo se resolvía con flojos disparos o con una vuelta a empezar que disgustó a los seguidores. Fueron apagándose poco a poco. A los ocho minutos se produjo la más clara ocasión para el Mirandés: envío largo de Rodri y cabezazo final de Joseba (muy flojo) que permitió la palomita de Tomás.
Con tranquilidad afrontaban los de Anduva el partido, pero la que quedaba desapareció cuando a los 20 minutos y en el primer córner para los locales se desequilibró la balanza. Se defendió mal la jugada a balón parado y Javier, libre de marca hizo el 1-0. El mazazo afectó, y lo que parecía tranquilidad entre los rojillos se fue convirtiendo en precipitación y falta de idéas.
Sí que hubo una tímida reacción y los rojillos se aproximaron con algo más de intención a la meta de Tomás, pero los locales, tranquilos por la ventaja se asentaron definitivamente en la zaga y cerraron muy bien los espacios. Para colmo de males, al filo de la media hora una jugada fortuita acabó con la lesión de Iván Agustín y chocó con Fernando. Habrá que esperar para comprobar las consecuencias, pues, además del corte, que obligó a aplicarle dos puntos de sutura, puede haberse roto el tabique nasal. Entró Mayordomo, pero aún muy frío poco pudo aportar.
Dos minutos después, los locales se quedaron con diez por la segunda amarilla de Álex, pero tampoco la superioridad numérica hizo que mejoraran las cosas. En la última jugada del primer periodo -un saque de falta-, hubo un claro empujón en el área a Amoedo. El árbitro no señaló el claro penalti. Y así llegó el descanso. Todos esperaban la reacción para el segundo periodo
Los cambios
Sola decidió hacer variaciones en la reanudación, dejó a uno de los centrales, concretamente Oli, y dio entrada a Álvaro para lograr una mayor fluidez en el centro del campo. Poco a poco fue notándose la mejor colocación de los rojillos, que se enfrentaban a diez hombres metidos atrás a conciencia.
El equipo salió con otro aire y aun cuando no acababa de llegar con claridad a la meta defendida por Tomás, el conjunto empezó a conectar mejor con los aficionados. Jordi se colocó en banda derecha y su concurso se notó. El riojano empezó a encontrar el modo de combinar con sus compañeros y así llegó el empate en la primera ocasión realmente clara. Un centro suyo fue rematado con claridad por Joseba, de cabeza. Las primeras tablas hicieron daño al Universidad, que se limitaba a defender y comenzaba a flaquear en sus fuerzas.
Cuatro minutos depués el colegiado anuló un nuevo gol de Joseba por supuesta falta de Mayordomo, pero el equipo empezó a entender que si abría bien el campo podría hacerse con los tres puntos, que era el objetivo. La confianza llegó y también el 1-2 que parecía dejaba sentenciado el choque disputado en Calladolid.
Este segundo gol volvió a ser producto de una acción de Jordi. Sacó un córner desde la izquierda de la puerta y, en esta ocasión quien hizo el remate fue Mayordomo, también libre demarca. Quedaban sólo 8 minutos para llegar al tiempo reglamentario y lo que faltaba era que los rojillos pusieran oficio. Era lo que se esperaba, pero el equipo volvió a tropezar con la misma piedra que en otros choques, no mató el partido y dejó la opción para que el contrario hallara premio a su trabajo. Una falta lejana y ya en el último minuto sirvió a Dani para hacer el 2-2 definitivo.
El equipo de Sola adoleció de contundencia y permitió hasta tres remates dentro del área pequeña, situación que debe corregirse cuanto antes. Un despiste así no puede volver a repetirse. Si hasta ese momento la afición se había congraciado con los rojillos, el empate conseguido por los pucelanos volvió a desesperar a parte de los seguidores que estuvieron enel campo de Renedo y que, por qué no decirlo, tampoco animaron demasiado a los jugadores.
El error fue grave, y el Mirandés debería haber solventado antes el choque, en la primera parte estuvo excesivamente remiso y las prisas le pudieron. Fue capaz de dar la vuelta al marcador, pero no tuvo el suficiente oficio para hacerse con los tres puntos.
Marcador justo
El resultado puede decirse que fue justo ya que los de Saso, que jugaron desde el mintuo 32 de la primera parte con un hombre menos, supieron administrar su ventaja, aprovechar los nervios de los rojillos, y, además, concretar sus oportunidades. El porcentaje de acierto fue total: dispararon dos veces entre los tres palos y lograron marcar en dos oportunidades. Además, en ambos casos, contaron con facilidades.
El partido no fue bueno, pero el Mirandés demostró tener paciencia, aun cuando ayer, sobre todo en la primera mitad, el acierto no fue el deseado. Faltó colocación y también estuvieron ausentes las idéas durante demasiados minutos. Al equipo, que acabó en pleno sobre el campo, pero con Capapay lesionado (todo apunta a que con la clavícula rota) le falta continuidad. Sola lo reconoció al acabar el encuentro y se lamentó de que «errores puntuales echaran por tierra eltrabajo del segundo periodo».
Hay que seguir puliendo y lograr hacer un buen partido para que equipo y afición vuelvan a congraciarse. 2 2