El resultado final no fue el esperado, pero el 2-2, a la postre no ha sido lo peor de la visita de los rojillos al campo del Universidad. Lo que Miguel Sola lamentó profundamente fueron las lesiones de Iván Agustín y Capapay. En ambos casos hay que esperar para ver cuáles son los diagnósticos, pero las cosas no presagian nada bueno. Iván Agustín sufrió un fuerte golpe en la nariz, y, una vez baje la hinchazón, los facultativos determinarán si todo se queda en dos puntos de sutura o si el riojano ha acabado con el tabique nasal fracturado.
En relación con Capapay, las cosas pintan peor. Tras un espectacular encontronazo con Tomás, permaneció sobre el césped, pero al terminar el partido debió ser trasladado a un centro sanitario. A última hora quedaba por determinar si podía sufrir una fractura de clavícula. Así las cosas, el empate final logrado, o al final cedido, según se mire, puede resultar demasiado caro para los rojillos.