Los fondos cotizados, que cuentan con gran aceptación en Estados Unidos y en varios países europeos, acaban de llegar a España. Son un híbrido entre los fondos de inversión tradicionales y las acciones. Están formados por una cartera diseñada para replicar un índice -de momento, el Ibex ha sido el único elegido por las empresas del sector- o una cesta de valores de renta fija o variable. Son negociados en Bolsa con una operativa similar a la de los títulos de las compañías presentes en el parqué.
La inversión en ellos permite, por tanto, apostar por el mercado bursátil con un solo producto. Su rendimiento, positivo o negativo, suele ser similar al del indicador que toman como referencia. Están abiertos tanto a ahorradores particulares como a instituciones.
Dado lo novedoso de esta oferta, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) acaba de publicar una ficha informativa en la que explica los aspectos que deben ser tenidos en cuenta por las personas interesadas en estos fondos.
Alta volatilidad
El regulador recuerda que en la mayoría de los casos son de renta variable, aunque también existen algunos que replican índices de renta fija. Por tanto, tienen una elevada volatilidad, por lo que no resultan adecuados para inversores con una alta aversión al riesgo. En situaciones de crisis bursátil pueden originar fuertes pérdidas y notables ganancias cuando los mercados ascienden con fuerza.
Una de las características de los denominados ETF -por las siglas en inglés de 'exchange traded funds'- es que ofrecen la posibilidad de realizar múltiples operaciones de compra y venta en una misma sesión bursátil, como sucede con las acciones, a precios diferentes según la evolución del índice. Por tanto, proporcionan una liquidez superior a la de los fondos tradicionales. También ofrecen una mayor transparencia, subraya Francisco Giménez, de la dirección de Inversiones de la CNMV: es posible conocer durante la jornada cuál es el valor liquidativo estimado del producto, que en general será similar al del indicador de referencia. La diferencia, muy reducida, es fruto de los gastos y comisiones que soporta el fondo, y de los dividendos que abonan las acciones en cartera. Cuando ese margen es positivo, puede distribuirlo entre los partícipes en forma de dividendo, lo que supone una forma adicional de rentabilidad.
Las órdenes de compra y venta se canalizan a través de intermediarios, por lo que al pago de comisiones, corretajes y cánones de Bolsa hay que añadir los gastos de gestión y depósito propios de un fondo de inversión.
Información
La CNMV señala que las obligaciones de información a los ahorradores son menores que en los fondos tradicionales, ya que no es exigible la entrega del folleto simplificado antes de la compra. Sin embargo, el inversor tiene derecho a solicitar en cualquier momento a su intermediario los documentos oficiales -folleto completo, últimos informes periódicos publicados, etc.- y podrá consultarlos en su página 'web'.
Además, el regulador apunta que, como en cualquier otro fondo, el ahorrador debe consultar el folleto informativo para poder adoptar una decisión fundada. «Resulta esencial consultar en este documento la política de inversión, el perfil de riesgo, las comisiones aplicables, etc», concluye.