En una fecha indeterminada de hace tres meses, el ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, celebró un encuentro no secreto pero sí muy discreto -de hecho, no ha trascendido hasta ahora- con el presidente del Gipuzku buru batzar del PNV, Joseba Egibar. En la entrevista concedida a este periódico, Josu Jon Imaz confirma que esa llamativa reunión se produjo este pasado verano y sale al paso de las «lecturas retorcidas» que puedan aventurarse del cara a cara celebrado entre el 'hombre fuerte' del proceso de paz -químico como el presidente del EBB, con el que mantiene una antigua y estrecha relación- y la cabeza visible del sector jeltzale que salió derrotado en la pugna por el poder interno de hace casi tres años. «La reunión se la sugerí yo al ministro», sostiene Imaz.
La entrevista, según relata el líder del PNV, se gestó en una conversación previa entre él mismo y Rubalcaba. Imaz, muy escarmentado del fracaso de la fórmula explorada por el Pacto de Lizarra, compartió con el dirigente socialista la necesidad de afrontar el proceso de paz que había arrancado el 22 de marzo con el alto el fuego de ETA «con conocimiento sólido de cuáles habían sido todas las experiencias anteriores, para tratar de aprovechar los aciertos y tratar de modificar aquellas cosas que no salieron bien». El titular de Interior, que había accedido al cargo en abril, se interesó por los detalles del precedente de Estella y su interlocutor le planteó que hablara con Egibar, «una de las personas que conoce con mayor profundidad el proceso de 1998 y 1999», el período de la anterior tregua de ETA.
Imaz puso en contacto a ambos, que se reunieron mano a mano -el presidente del PNV no estuvo presente- en Madrid. El máximo responsable de la formación jeltzale responde así a las interpretaciones que apuntaban a un temor del Gobierno de Zapatero a un eventual reequilibrio interno en el PNV y a una voluntad de conocer de primera mano las intenciones del sector más soberanista, en un momento de plena sintonía con la dirección peneuvista en la gestión del proceso de paz. «Fue sugerencia mía, frente a lecturas un poco retorcidas. Es evidente que uno no se echa piedras sobre su propio tejado», se sonríe Imaz. l.perez@diario-elcorreo.com