Adiós a las obras. Los vecinos y comerciantes de la calle Cercas Bajas están a punto de poder librarse de las molestas vallas, excavadoras, martillos neumáticos y demás maquinaria ruidosa. La empresa que ejecuta la reforma desde el pasado mes de enero, la firma local Mendigorri, ha comunicado ya al Ayuntamiento que dará por finalizada la obra esta misma semana, momento en que quedará lista para el examen de los técnicos municipales.
La reforma, que ha permitido dar un carácter «más amable» a la arteria, debía haber finalizado hace ahora un mes. La demora está argumentada en un cambio en el proyecto, que se retocó para dotar a los comerciantes de la zona de más puntos de carga y descarga de mercancías en el entorno de la plaza del Conde de Peñaflorida.
La empresa adjudicataria, de hecho, ya pidió una ampliación de plazo por este motivo, que ha sido estudiada por los servicios técnicos del Consistorio. Una vez recibida la nueva urbanización, los funcionarios de Vía Pública sumarán los días de retraso y analizarán su justificación. Si es razonable, se permitirá la demora. Si no lo es, «se aplicarán las sanciones correspondientes», garantizaron fuentes del área de Urbanismo.
La reforma de la calle Cercas Bajas sigue la estela estética de General Álava. La circulación rodada se ha mantenido, pero se han eliminado los estacionamientos y se han dejado al mismo nivel las aceras y la calzada. Los itinerarios peatonales se han ensanchado de forma considerable.
El 'lifting' operado en esta zona de la ciudad afectará también a las calles Landazuri y Samaniego, que flanquean la plaza del Conde de Peñaflorida. Los planes municipales pasan por invertir el sentido del tráfico en ambas vías, una medida que pretende hacer más eficaces los trabajos de carga y descarga para los comerciantes de la zona. Estos cambios afectarán también al párking de Juan de Ayala, un estacionamiento municipal que gestiona en la actualidad la firma Sarkis. La entrada al aparcamiento quedará fijada en la calle Ramiro de Maeztu y la salida, en Samaniego. «Estas modificaciones entrarán en vigor a finales de año o a principios de 2007», indicó un portavoz de Urbanismo.
Menos clientes
Los comerciantes de la calle Cercas Bajas están deseosos de que terminen las obras de una vez por todas. Es el caso de Tomás Astasio, propietario de la panadería Pan Tomás, quien dice haber notado una fuerte caída de clientes. «La gente ha dejado de venir porque a nadie le gusta atravesar zanjas y maquinaria para comprar el pan», recalcó.
Su opinión es compartida por Maider de Paul, camarera del bar Cercas Bajas 26. «Ahora viene muy, muy poca gente, tan sólo los habituales», apuntó.
Además, la reforma no convence a algunos minoristas. «Han dejado las luces muy bajas y la calle es más oscura que antes», aseguró Astasio.