La BBK no se resigna a la perspectiva de ver reducido su poder en Iberdrola mientras aumenta el de ACS. La constructora presidida por Florentino Pérez ya se ha convertido en el primer accionista de la eléctrica vasca con la compra del 10% y, encima, si saca adelante sus planes de fusión con Unión Fenosa, en la que controla un 35%, tendría una posición hegemónica en el grupo resultante de la integración, mientras que se diluiría de forma considerable, la presencia de la caja de ahorros. El problema es que, en principio, no puede aumentar su participación del 7,5% debido a las limitaciones del Banco de España en concentración de riesgos. Pero la entidad presidida por Xabier de Irala no se rinde y está explorando todas las vías a su alcance para superar esta barrera.
Según fuentes conocedoras de la situación, la BBK ha sondeado al Banco de España sobre la posibilidad de realizar una interpretación más flexible de esta restricción. La norma en cuestión establece que una inversión no puede superar el 10% de los recursos propios. Con su participación del 7,5% en Iberdrola, la entidad financiera está en el límite. La compañía pretende que la autoridad supervisora, presidida ahora por Miguel Ángel Fernández Ordóñez, haga una lectura más abierta de esa regulación.
Tampoco se descarta que la BBK se coordine con la Kutxa y la Vital para aumentar su participación en Iberdrola, aunque, según los medios consultados, aún no se ha producido ningún avance en esta línea. La caja alavesa ya tiene un 0,1% de la eléctrica y no dispone de músculo financiero para llegar a mucho más. A la entidad guipuzcoana, que se ha volcado en sus inversiones inmobiliarias, se le ofreció hace meses entrar en el capital y lo rechazó.
Otra hipótesis de trabajo consiste en que la BBK tome una posición en Gas Natural, si al final el operador gasista entra en la fusión a tres bandas con Iberdrola y Unión Fenosa. Esta fórmula es más barata que comprar ahora acciones de la eléctrica -la compañía catalana vale 13.276 millones en Bolsa, frente a los 31.419 de la vasca- y también cumple con el objetivo de reforzar la presencia de la caja en el futuro grupo.
Gas Natural
No obstante, este camino plantea todavía incertidumbres. Gas Natural no ha retirado todavía su OPA sobre Endesa y no se descarta que pacte con Acciona alguna forma para ganar a E.on el pulso por la primera eléctrica del país. Luego hay que tener en cuenta que La Caixa gobierna en el operador gasista y que, en cualquier combinación, desempeñará un papel protagonista.
Según fuentes solventes, algunos sectores de Iberdrola prefieren dar prioridad a las negociaciones con Gas Natural frente a ACS. El desembarco de Florentino Pérez en la empresa vasca fue acogido bien dado que ayuda a blindarla ante la amenaza de una OPA hostil por parte de un gigante extranjero, que se presenta como la peor de las salidas posibles. Pero existe cierto recelo respecto de sus últimas intenciones. Ya ha pedido permiso a la Comisión Nacional de la Energía para elevar su participación por encima del 10% en la eléctrica y también que le levante la limitación de sus derechos de voto al 3%. Otra incógnita que queda por resolver es el papel del BBVA, que posee un 5,4% de Iberdrola y ha financiado a ACS en su desembarco. Podría convertirse en un gran apoyo para Florentino Pérez.
Iberdrola mantiene un mensaje de tranquilidad en su discurso oficial y asegura que los pasos dados por la constructora no se salen del guión. Su presidente, Ignacio Sánchez Galán, garantiza que la eléctrica vasca -2,5 veces mayor que Fenosa- liderará cualquier proceso de concentración y que su sede permanecerá en Bilbao.
Cuenta con la ventaja de que, por el momento, ACS tiene limitados sus derechos de voto en Iberdrola al 3% y que no puede entrar en el consejo. Con este margen, condiciona la fusión con Fenosa hasta que el Gobierno reforme el marco de competencia y gana tiempo para estudiar «todas las oportunidades».