Los conductores a quienes les cuesta respetar la velocidad máxima dentro de la ciudad van a tener en breve más dificultades para escapar de la correspondiente sanción. El Ayuntamiento activará la próxima semana el nuevo radar fijo que ha adquirido, y que rotará por la media docena de calles urbanas más afectadas por los excesos de velocidad. La campaña se iniciará en Zaramaga, frente al centro comercial El Boulevard, una vía peligrosa que en los últimos dos años se ha cobrado cuatro vidas; dos en un accidente claramente relacionado con una conducción temeraria y otras tantas por sendos atropellos a peatones.
El plan que el Gabinete Alonso anunció hace más de un año llega teñido de una intención «más preventiva que recaudadora», explicó el concejal responsable del Tráfico, Miguel Ángel Echevarría. El Consistorio, de hecho, ha adquirido un único dispositivo electrónico para calcular la velocidad de los vehículos y fotografiar a los infractores. Ha colocado, en cambio, seis casetas metálicas en otras tantas calles de la ciudad donde se puede ubicar el radar.
«La idea es que el artilugio se encuentre en una de ellas sin que los conductores sepan en cuál está», apuntan en el Servicio municipal de Movilidad. «De esta forma, los conductores andarán con más cuidado en todas las calles, aunque las infracciones sólo se detectarán en una. Es el mismo sistema que hemos utilizado en los dispositivos para controlar a quienes se saltan los semáforos en rojo, y que parece que está dando buenos resultados», agregaron.
El Ayuntamiento revisó las peticiones vecinales y los listados de calles conflictivas para determinar los seis lugares donde estrechar la vigilancia sobre los 'fitipaldis'. De ese análisis, se determinó como primera ubicación la calle Zaramaga, auténtico 'punto negro' en cuestión de accidentes mortales en la ciudad, y donde ya se han llevado a cabo otras iniciativas de seguridad, como una regulación semafórica especial y la colocación de paneles luminosos para avisar a los conductores.
Además, el área de Tráfico apostó por colocar las casetas del radar en el Alto de Armentia, en la avenida de los Huetos, en la calle Madrid, en Duque de Wellington y en la avenida del Zadorra, la vía que conecta las zonas industriales, y que ha sido escenario de accidentes muy graves debido a las altas velocidades que se alcanzan.
Sin periodo de pruebas
El equipo adquirido por el Ayuntamiento -que ya ha obtenido la homologación correspondiente- rotará cada tres semanas de una calle a otra, aunque es posible que en esta fase inicial de funcionamiento el tiempo en cada emplazamiento sea menor, de «en torno a una semana», indicaron fuentes municipales. En todo caso, no habrá periodo de pruebas ni fase de adaptación. El dispositivo comenzará a captar infracciones desde el primer día y la Policía Municipal tramitará las multas con total normalidad.
Las sanciones oscilan entre los 92 y los 302 euros, en función del exceso de velocidad detectado. En el casco urbano -donde la limitación estándar es de 50 kilómetros por hora-, el primer supuesto se aplica a quienes circulan entre 50 y 81 kilómetros por hora. A partir de ahí, la multa se convierte en grave y la cuantía se eleva. En un futuro cercano, estos últimos comportamientos conllevarán la pérdida de puntos en el carné.
Hasta el momento, el control de las altas velocidades en la ciudad es relativo. La Policía Local cuenta con un radar móvil instalado en un coche camuflado -que incorpora una cámara digital desde 2005-, pero su incidencia es casi testimonial en la actividad sancionadora. En los últimos años, sólo el 3% de todas las multas impuestas por los agentes se refiere a excesos de velocidad. En 2005 se notificaron 4.890 infracciones, frente a las 82.353 tramitadas por estacionamientos incorrectos o las 51.437 por incumplir la OTA.