Sábado, 14 de octubre de 2006
Registro Hemeroteca

en

EDICIÓN IMPRESA

ÁLAVA
Los dos archivos históricos de Álava restauran 8.000 páginas de papel y pergaminos cada año
Después de ser reconstruidos a mano o a máquina, los legajos se digitalizan para su consulta a fin de preservar el documento original
Los dos archivos históricos de Álava restauran 8.000 páginas de papel y pergaminos cada año
RECOMPOSICIÓN. Susana Leoné y Montse González muestran cómo quedan unos documentos una vez que se han reintegrado con pulpa de papel las partes laterales que habían desaparecido. / FOTOS: BLANCA CASTILLO
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar
LOS DOS TALLERES
El del Estado: Está en el Archivo Histórico Provincial, inaugurado hace dos años en el paseo de la Zumaquera.

El de la Diputación: Está situado en el polígono de Ali dentro del taller foral de restauraciones. Además de documentos, restaura todo el patrimonio de la Diputación cuyo soporte sea al papel, como naipes u obra gráfica. Funciona desde hace una algo más de una década.

Publicidad

Muy pocas cosas hay más frágiles que el papel. De esto saben mucho los archiveros, celosos guardianes de los millones de documentos cuya conservación, además de clasificación, tienen encomendada. Para contrarrestar la acción del tiempo en un material que soporta muy mal el paso de los años, los dos archivos históricos de Álava -el del Estado y el de la Diputación- cuentan con sendos talleres de restauración de papeles y pergaminos. Cada uno reconstruye al año unas 4.000 páginas.

Esta cantidad puede parecer pequeña si se compara con el volumen de material almacenado, pero sucede que «restaurar siempre es caro», coinciden en señalar el jefe del servicio foral de Archivos y Bibliotecas, Jesús Sobrón, y el director del Archivo Histórico Provincial -institución dependiente del Gobieno central-, José Antonio Sainz.

La humedad es la causa más común de deterioro de cualquier archivo. Otros factores que influyen en su conservación son «los ataques de insectos y de roedores», aunque «simplemente el paso del tiempo» actúa de forma negativa. «Todos los documentos están llamados a desaparecer. Nosotros debemos procurar su conservación», dice José Antonio Sainz. Y advierte: «El papel de los siglos XV al XIX era de fibra téxtil, es decir, de mucha mayor calidad que el actual. Los archiveros de dentro de cien años van a tener serios problemas para conservar los documentos posteriores».

A la espera de que esto ocurra, la entidad que dirige se afana en recuperar legajos del siglo XVI. Para ello, ha contratado los servicios de Susana Leoné, quien explica con todo detalle el proceso de restauración. «Primero se limpia el papel en seco, hoja por hoja. Después se lava en agua o con otros líquidos, en función del tipo de tinta. A continuación, se reintegran a mano o a máquina los trozos que faltan a base de pulpa de papel y se le da el apresto. Por último, se seca bajo peso para aplanarlo, se pliega si es necesario y se cose o encuaderna».

Sentencias de nobleza

Ya con el papel como nuevo, Montse González se ocupa de escanear el documento y digitalizarlo con el fin de preservar el original. Así, cuando alguien acude a realizar una consulta, se le facilita un cedé. «Se evita que el papel sufra», señala la especialista.

En sus dos años de trayectoria, el taller del Archivo Histórico Provincial ha recuperado cédulas reales, planos, y ejecutorias de noble o lo que es lo mismo, sentencias de Chancillería de Valladolid que dan la condición de noble a Lope Ortiz de Salazar. También han quedado impecables una colección de cartas entre Juan Alonso Ruiz de Gámiz y Fernando I de Austria, el hermano de Carlos V.

La actividad en el taller de la Diputación no es menor. La limpieza y estabilización de una pequeña parte del fondo documental de la familia Álava-Velasco -un compendio con unos 35.000 documentos fechados entre 1404 y 1950 con información patrimonial y personal de varios de los más influyentes linajes de la provincia- ha supuesto este año cinco meses de trabajo. «Cuando nos llega un archivo, inmediatamente se actúa sobre él. No se puede guardar directamente porque si tiene problemas de hongos puede infectar a otros documentos», explica Sobrón.

A su lado, el técnico especialista en restauración de papel, José Cortés, detalla que ha tenido que hacer «labor de encaje de bolillos» con el archivo del pueblo de Ciriano, que «nos llegó en bolsas de plástico con papeles pegados unos a otros por las humedades».

Consciente de que es imposible reconstruir todo lo que se quisiera, Jesús Sobrón señala que su aspiración es terminar con la recuperación de pergaminos, que son «varios miles», y continuar con las ejecutorias de hidalguía. El documento más antiguo que se ha recompuesto en el Archivo Foral es del siglo XIII y procede de Salinas de Añana. Al igual que en el otro taller, cada legajo recuperado se digitaliza para no volver a utilizar el original, «salvo excepciones».

 
Vocento

Contactar | Mapa web | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad | Master El Correo