El Gobierno admitió que no es coherente que España reclame a la UE la adopción de una política de inmigración común cuando de puertas para adentro persiste el desacuerdo. La vicepresidenta primera lamentó que el PP se muestra reacio a llegar a un acuerdo con el Ejecutivo sobre esta materia, aunque confió en que el principal partido de la oposición revise su postura.
María Teresa Fernández de la Vega explicó que tras la ronda de contactos con todos los portavoces parlamentarios para buscar fórmulas que permitan alcanzar un pacto de Estado sobre inmigración extrajo como conclusión que «no podemos pedir a la UE una política común y no tenerla en España». Por esta razón, dio mucha importancia al acuerdo de mínimos logrado con todos los partidos, incluido el PP, para formar una subcomisión parlamentaria que aborde el tema.
La vicepresidenta rehusó comentar tras la reunión del Consejo de Ministros la opinión del líder de la oposición de que limitar el pacto de Estado a una subcomisión en el Congreso es una «tomadura de pelo» y adelantó que el Gobierno «no cerrará nunca la puerta al entendimiento en asuntos de Estado», aunque las posturas iniciales estén distanciadas.