Javier San Pedro -«el apellido separado, aunque mi padre lo escribía junto»- confiesa sentirse «encantado» de dirigir Laguardia. La cabecera de la comarca riojano alavesa, tradicional feudo del PP, confió en 2003 el municipio a un concejal de 36 años, entonces hijo de un peso pesado de la localidad.
Todo apunta a que Javier volverá a optar al cargo en las elecciones del próximo ejercicio. «Pues no lo sé. Todavía es pronto para decidirlo y hay que pensarlo. Lo primero que tengo que hacer es sentarme con mi familia. A mí me encanta ser alcalde de mi pueblo y, de presentarme, sólo lo haría al Ayuntamiento. No a las Juntas Generales» -ahora es procurador en la Cámara alavesa- «ni a ninguna otra cosa. Sencillamente porque esto es lo que me gusta».
El popular San Pedro coincide con el socialista Rafael Cruz Sáenz en calificar como «fenomenales» sus relaciones, las de los máximos responsables en Laguardia y Elciego. Pero Javier sí teme un cambio en la Diputación tras la cita electoral que se celebrará dentro de siete meses.
«Yo pienso que la gente será coherente y seguiremos manteniendo el mismo Gobierno foral. No creo que haya una coalición PNV-PSE». Cuando se le apunta que por ese pacto postelectoral van las sensaciones, admite su preocupación. «Sí me da miedo, sí». Además pondera el elogio de su homólogo en Elciego al Ejecutivo popular de la Diputación. «No tiene por qué quejarse, desde luego».
A sus 39 años -nació el primer día de 1967- vuelca su tiempo entre el trabajo y el despacho. «Soy agricultor y estos días son de estar en el campo», indica. Dispone de su propia bodega y comercializa el vino con un fuerte componente exportador, cuatro quintas partes a Europa y Estados Unidos.