La cuenta atrás para que uno de los proyectos más ambiciosos del Gabinete Alonso comience a tomar forma ha comenzado. El futuro jardín botánico de la ciudad, que tendrá 50 hectáreas y estará dedicado a los bosques europeos, empezará a construirse este mismo otoño en Olárizu.
Así lo anunció ayer el alcalde de Vitoria, tras confirmar que el Ayuntamiento ha alcanzado un acuerdo con varios vecinos afectados. «Se ha tratado caso por caso, y fundamentalmente, hay un pacto con cuatro de los interesados, que serán realojados en otras viviendas del entorno de Esmaltaciones», admitió el regidor popular.
Sin embargo, y según pudo saber EL CORREO, el conflicto que enfrenta al Consistorio con otro grupo de propietarios de algunos de los terrenos continúa sin resolverse. Los dueños contrarios a que el Ayuntamiento expropie sus parcelas de Olárizu exigen que sus solares sean permutados por otros urbanizables ubicados en los nuevos barrios. De lo contrario, reiteran su intención de recurrir el proceso por segunda vez.
Y es que el año pasado la media docena de particulares que se oponen al parque ya lograron que los tribunales anularan la expropiación forzosa de 233.000 metros cuadrados, iniciada por el Ayuntamiento en 2000. Una sentencia que obligó al Gabinete Alonso a reiniciar el proceso, y que ha retrasado en más de un año la construcción del recinto.
De momento, los primeros trabajos para dar forma a este proyecto comenzarán en terrenos municipales. A lo largo del otoño se llevarán a cabo «los movimientos de tierra en parte de esas parcelas», avanzó el regidor popular. Para realizar esta tarea hay destinados 800.000 euros.
Invernadero y estanque
De acuerdo con los planes municipales, las primeras plantaciones de bosques mediterráneos, que en total abarcarán 7 de las 50 hectáreas, se iniciarán en diciembre en un terreno situado al este de la Casa de la Dehesa. Se trata de uno de los cinco espacios que convertirán a este parque botánico en el primero en España en dedicarse de forma exclusiva a los ecosistemas europeos.
«Se plantarán en un recinto abierto, que se completa con las modalidades de bosques boreales, de coníferas, frondosos caducifolios y los frondosos marcescentes», detalló Fernando De Juana, técnico del Centro de Estudios Ambientales. El jardín contará con una zona cerrada para acoger colecciones de plantas medicinales y otras de interés etnobotánico, es decir, aquellas con usos alimentarios y condimentarios.
El proyecto, desarrollado en colaboración con la Universidad del País Vasco, pretende utilizar las instalaciones de la Casa de la Dehesa para adaptar un banco de germoplasma. «Servirá para almacenar semillas de plantas en peligro de extinción y, llegado el caso, germinarlas. Ello requiere de un control científico y ahí entra la labor de investigación y desarrollo de la UPV», destacó De Juana.
El jardín botánico se completaría con un invernadero de cristal y un estanque en el centro del parque, además de exposiciones, proyecciones audiovisuales y una biblioteca especializada en temas botánicos.