Los coches vuelven al 'corazón' de la ciudad. El Ayuntamiento ha decidido reabrir al tráfico privado la calle General Álava durante los próximos meses para aliviar las retenciones en Florida y en Ortiz de Zárate, afectadas por obras. La medida, solicitada la semana pasada por el PSE, generó opiniones contrapuestas en el equipo de gobierno, pero al final se han impuesto las tesis favorables a la apertura provisional de la vía.
Los vehículos podrán circular desde hoy por General Álava sin ninguna limitación entre las 7.00 y las 20.30 horas. Fuera de este horario, los bolardos impedirán el acceso a la calle con la mismas excepciones que en la actualidad. Es decir, sólo podrán pasar autobuses urbanos, taxis y vehículos de residentes con plaza de garaje. Las labores de carga y descarga no se verán afectadas de ningún modo, toda vez que los repartidores entran con normalidad a la arteria entre las 7.00 y las 12.00 de la mañana.
La medida anunciada ayer mediante un bando sólo estará vigente durante los días laborables. Los fines de semana, se mantendrá la actual regulación y la calle volverá a su carácter semipeatonal.
El anuncio municipal no concreta la duración de la medida. El departamento dirigido por el concejal Miguel Ángel Echevarría pretende mantenerla mientras las obras de Ortiz de Zárate y Florida afecten sobre el tráfico, lo que puede ocurrir hasta el próximo mes de febrero. Antes de su cierre parcial, General Álava acogía una media de 6.000 vehículos diarios.
«Serias dudas»
La reapertura al tráfico de esta vía fue propuesta por los socialistas en el curso de una comisión municipal de Urbanismo la semana pasada. El PNV se sumó de inmediato a la petición y el concejal delegado de esta materia, Jorge Ibarrondo, la aplaudió y asumió el compromiso de defenderla en el seno del Gabinete Alonso. Ese mismo día, un portavoz del concejal de Tráfico desveló que tanto el edil como los técnicos del Servicio de Movilidad albergaban «serias dudas» respecto a la conveniencia de llevar a cabo la medida. Y es que General Álava fue ganada como espacio peatonal en 2003. Para algunos, devolver la calle a los coches era un retroceso en la política de sostenibilidad municipal.