Hablar de deporte en Álava es hacerlo de uno de los referentes nacionales. Las instalaciones, deportistas, clubes y estructuras prueban su gran desarrollo; en suma, confirman la apuesta de una provincia y su capital, Vitoria-Gasteiz, por dotar de una alta calidad de vida a su población. La realidad deportiva no es un hecho sólo de hoy. Desde finales del siglo XIX y principios del XX la inquietud por la práctica física ya era manifiesta en el territorio y, a vista de hemeroteca, ésta se palpaba en el Frontón Vitoriano de la calle San Prudencio, el hipódromo del campo de Acua (Lakua), su pradera anexa, improvisado aeródromo, y la piscina de Judimendi, entre otros lugares.
El dinámico y creciente deporte alavés se reflejaba de igual forma en la cantidad y variedad de asociaciones nacidas del fútbol, el baloncesto, la montaña, el atletismo, la natación, el ciclismo, la pelota, el piragüismo, el judo, la lucha, el balonmano, la hípica... O de las gestas de sus pioneros, como la de Emilio Álava, quien en 1923 subió hasta la cruz del Gorbea al volante de su Citroen. Con los años, y como prueba del reconocimiento adquirido, la provincia ha sido escenario de eventos de carácter internacional: Hal-terEuropa'84, Campeonato del Mundo de Pelota'86 y salida o meta en distintas ediciones de la Vuelta a España, el Tour de Francia y el Tour del Porvenir.
Pero nuestra historia deportiva también está plagada de personas que, a través de la actividad y la competición, nos han representado por los confines del mundo, nos han hecho sentir orgullosos y han servido de espejo para los jóvenes. Álava cuenta con campeones olímpicos, mundiales y europeos. La relación de afamados es extensa y, en representación de todos, recuerdo a Ogueta, Apraiz, Cecilio Ugarte, Sandoval, Galdos, Juan Fernández, Lacambra, Maite Zúñiga, Konpa, Martín Rodríguez, Joaquín Valle, Mariaca, los Pinedo, Alberto Ortega, Pablo Laso, Martín Fiz, Joseba Beloki, Álvaro e Igor González de Galdeano, Juanito Oiarzabal, Alberto Zerain, Juan Vallejo, los Pou, Almudena Cid, Tania Lamarca, Estíbaliz Martínez, Lorena Guréndez, Iñaki Urdangarin, Iker Romero... E injusto sería dejar de lado a aquellos que, sin ser deportistas, contribuyeron desde el trabajo a que otros brillaran. Cito a 'Tanis', Fede Mota, Juanito González, Txotxe Aberasturi, Paco Antía, Ibáñez Arana, Jesús Peña, Iñaki Urteaga, Javier Armentia...
A la expansión y el éxito de nuestro deporte y sus practicantes ha contribuido decididamente el desarrollo de las infraestructuras, cuyo impulso inicial se dio a partir de los años 60 con las instalaciones de Landázuri, Gamarra, Estadio y Mendizorroza, para rematarlo después con la construcción de frontones y polideportivos en pueblos y barrios, y de los centros cívicos vitorianos, estos cuna del deporte para todos y nexo con la cultura, además de ejemplo para la mayoría de ciudades españolas. No puedo pasar por alto también las ambiciosas reformas del Fernando Buesa Arena y el estadio de Mendizorroza, recintos de primer nivel.
Los dos estandartes
El hoy más llamativo y popular del deporte de Álava apunta hacia la élite, a los representantes profesionales, el Deportivo Alavés y el TAU Cerámica-Baskonia, que nos han reportado muchas y grandes alegrías y, en menor medida, algún que otro disgusto. Así, el Baskonia, que ha sabido implicarse en la ciudad y ganarse la simpatía gracias a un equipo y una estructura profesionales, figura entre los grandes del baloncesto europeo. Su probada solvencia como entidad y su estabilidad le han hecho crecer sin listón. Le avalan, por descontado, los muchos éxitos conquistados en la última década: la Copa de Europa de 1996, el 'doblete' de 2001 -Liga ACB y Copa-, otras cuatro Copas del Rey, una final de la Euroliga y dos presencias más en la 'Final Four'. Es, sin duda, el club español más laureado de la época reciente.
El Deportivo Alavés representa al fútbol, el deporte de masas por antonomasia. Sin ánimo de polemizar, después de un arduo trabajo para reflotar la entidad desde que tocó fondo en 1985, la transmisión de las acciones a la directiva actual no ha conseguido aunar a los agentes imprescindibles para que un proyecto como el suyo funcione y se consolide. Sin la implicación de la gente, de la afición, de las instituciones, la casa albiazul sólo se sustenta con aportaciones económicas supeditadas al tiempo o volumen de inversión que esté dispuesto a aportar su máximo accionista. Aun así, el Alavés tiene aún frescos en la memoria sus mejores recuerdos: la final de la Copa de laUEFA de 2001 y los recientes ascensos a Primera División (1998 y 2005). Es evidente que a todos nos encantaría que con el tiempo la comunión de Dortmund renaciera, unida a la inclusión de la sociedad en el proyecto de Fundación del Fútbol Alavés.
Problemas de base
Con todo, el esfuerzo y la apuesta deportivas nos llevan a una realidad incuestionable: Vitoria cuenta con la red de instalaciones más amplia de España de acuerdo al volumen de su población. La oferta no sólo se centra en los espacios municipales, también en los privados. Esta constatada tradición por el deporte, gestada a lo largo de los años gracias a los recintos, clubes, dirigentes, deportistas, técnicos y voluntarios, ha generado un alto nivel de hábitos saludables entre la ciudadanía. Durante 2005, sólo las instalaciones públicas registraron más de tres millones de usos, se ofertaron más de 60.000 plazas de cursillos y 80.000 abonados, más los muchos usuarios que acuden a complejos privados o simplemente salen a correr o a andar por nuestras calles, elevan por encima del 50% el porcentaje de personas que realizan actividad física o deportiva de manera regular en Vitoria, sobre el 37,5% del Estado.
A día de hoy se podría definir el panorama deportivo de Álava como de muy bueno, aunque mejorable y con aspectos que cuando menos invitan a la preocupación. Echando un vistazo a la base inquieta la progresiva desaparición de la programación deportiva en las asociaciones de padres y madres, lo que priva a los colegios de una oferta escolar sólida en detrimento de los clubes, y también la necesidad de desligar el deporte escolar del puramente competitivo. El carácter formativo de los jóvenes siempre debe predominar. Respecto al federado, por primera vez en muchos años la oferta de instalaciones para los equipos está por debajo de la demanda y las disciplinas minoritarias siguen perdiendo terreno, con algunas en peligro de desaparición.
También se aprecia una reducción en el nivel técnico de los deportistas, lo que apunta a una clara necesidad de formar entrenadores y mejorar sus condiciones de trabajo y retributivas. Es preocupante, aunque no nuevo, el abandono de la práctica entre los jóvenes de 15 a 25 años y especialmente entre las mujeres, éste motivado por la escasa oferta dirigida a ellas. En este sentido, el femenino es un deporte escaso y reducido. Igual de evidente es la rebaja en el número de voluntarios, con lo que las mismas personas perduran durante años sin encontrar relevo, y el elevado coste del deporte federado, que reclama patrocinio para subsistir.
Coordinación y dedicación
Todos estos aspectos, aun siendo preocupantes, tienen solución. Las instituciones trabajan en proyectos para responder a las necesidades. Son precisas, al mismo tiempo, una mayor coordinación e implicación de los entes oficiales, federaciones y asociaciones para reimpulsar el deporte escolar, así como una adaptación de las federaciones para dar cabida a ligas recreativas que den continuidad a los que no pueden o no quieren federarse. Apostar decididamente por las prácticas minoritarias y por el deporte femenino, así como arreglar las instalaciones para la actividad adaptada demandan la atención de todos. Tan obligado como coordinar los recursos a nuestro alcance para dar respuesta a una medicina deportiva integral o, por qué no, a una mutualidad local. Y, cómo no, reclamar una mayor implicación con el IVEF y la UPV que redunde en investigación y formación.
Son tareas que darían continuidad y ayudarían a completar el envidiable legado que nos dejó la dedicación de personas ya desaparecidas y que marcaron una época en el deporte local: Juanjo Nanclares, Pedro Arrieta, Iñaki Nanclares, Juan Arregui, José Luis Compañón, Eugenio Rafael, Juanjo Urraca y tantos otros. Idéntico reconocimiento merecen quienes siguen ese ejemplo y desde su labor oscura y callada pero constante trabajan por el deporte y quitan tiempo a la familia y el ocio, gente que de forma altruista trabaja por el desarrollo de nuestra ciudad y provincia: todos aquellos responsables de clubes, asociaciones, federaciones... Estos se merecen el mayor reconocimiento del deporte alavés.