Un individuo desarmado atracó a primera hora de la mañana de ayer la oficina que la Caja Laboral posee en la calle Landaberde, en el barrio de Lakua. El asaltante, que no portaba ningún arma y actuó a cara descubierta, se apoderó de una cantidad próxima a los 60.000 euros, tras intimidar y amordazar a la única empleada que en esos momentos se encontraba en la entidad.
El atraco se produjo alrededor de las ocho de la mañana, media hora antes de que la sucursal abriera sus puertas al público, por lo que aún no habían llegado los primeros clientes ni tampoco el resto de trabajadores. Al parecer, el delincuente aprovechó el momento exacto en que la víctima abría las puertas para acceder al interior del local.
«No ha habido ningún herido. El individuo intimidó a la empleada para que le diera el dinero que había a esas horas en la sucursal, y luego la amordazó. Fue así como la descubrieron sus compañeros cuando llegaron pocos minutos después», detallaron fuentes del Departamento de Interior, encargado de la investigación de los hechos.
Para entonces, el ladrón ya había huido y se sospecha, según ha podido saber EL CORREO, que algún otro individuo podría haber estado esperándole en las cercanías para facilitarle una rápida fuga.
No es este el primer incidente que sufre esta misma sucursal. En febrero del año pasado, una banda de delincuentes consiguió duplicar 1.131 tarjetas durante cinco semanas, tras manipular el teclado del cajero automático y colocar un chip debajo para obtener los datos de la banda magnética y el número secreto.
Tras descubrir el fraude, Caja Laboral estimó en 375.000 euros la cantidad que los estafadores pudieron detraer con las tarjetas que consiguieron utilizar antes de que la entidad las bloqueara.
Por otra parte, agentes de la Ertzaintza detuvieron el pasado lunes de madrugada a D.B., de 27 años, acusado de robar varios teléfonos móviles y diverso material audiovisual. La Policía Autónoma, que llevaba un tiempo investigándole, le arrestó la pasada medianoche en la calle Ramiro de Maeztu, cuando cargaba todos los objetos en el interior de su coche, un Renault Clio.
Dos operarios heridos
Ante las sospechas que pesaban sobre él, los ertzainas inspeccionaron el vehículo. En él encontraron 12 teléfonos móviles, dos cámaras fotográficas digitales, un DVD, un reproductor de mp3, una radio-cd, una video consola, tres bicicletas y tres mandos a distancia. El joven fue incapaz de explicar el origen de todos los objetos.
Una vez en dependencias policiales, comprobaron que tenía varios antecedentes y a última hora de la tarde pasó a disposición judicial. Mientras, la Ertzaintza continúa las pesquisas para determinar la procedencia de todo el material encontrado.
Por último, dos operarios, M.Q, de 52 años, y A.R., resultaron heridos ayer tarde mientras trabajaban en la empresa Neumáticos Íñigo, situada en la Avenida del Cantábrico. Al parecer, estaban sujetando una rueda cuando los hierros se soltaron y les golpearon. Uno de ellos sufrió fracturas en la muñeca y en la mano y fue trasladado al Hospital Santiago.