El Ayuntamiento de Vitoria investiga el comportamiento de un oficial de la Policía Municipal cuya actitud en su puesto de trabajo ha provocado las protestas de varios de sus subordinados. Cinco de ellos aseguran que este superior «niega el apoyo» a sus compañeros en situaciones de riesgo, e incluso desvelan casos en los que «evitó» auxiliar a policías que estaban siendo agredidos cerca de él. Los denunciantes dicen que este mando demuestra una «incompetencia absoluta» en las intervenciones de seguridad ciudadana y reclaman «medidas» a la jefatura de la Guardia Urbana. De hecho, ven factible la apertura de un expediente disciplinario.
La inusual protesta está reflejada en un informe interno, al que ha accedido este diario, y que fue entregado por los cinco denunciantes el pasado 10 de mayo en el registro de Aguirrelanda. En él, expresan su «profundo descontento y malestar» con el oficial, al que culpan de protagonizar «cuestiones extremadamente graves».
El documento da a conocer los motivos de sus críticas. Por ejemplo, que «negó su apoyo» a un compañero que estaba «en el suelo con un ciudadano agresivo», pese a encontrarse a cien metros de él. «Prefirió -continúa el escrito- quedarse a denunciar un camión en la calle Domingo Beltrán con Badaya».
Gran pelea
En este sentido, y siempre según su versión, los municipales añaden una situación similar en una «una algarada» ocurrida en un bar de Vitoria a la que acudieron varios agentes locales y ertzainas. El oficial se presentó en el establecimiento, pero se marchó «inmediatamente». Tras la pelea, reapareció para preguntar a los guardias agredidos si el establecimiento «tenía puesta la música o no».
Los denunciantes recuerdan que durante el Carnaval de 2004 dos policías abandonaron la cabalgata para defender a un compañero que estaba siendo agredido en la calle Chile, cerca de donde se encontraban las carrozas en ese momento. El mismo día de la presentación del informe ese mando criticó que le prestaran ayuda «porque hay que mantenerse en el puesto, pase lo que pase». Por ello, sus subordinados mostraron su perplejidad porque «deja claro que no le hubiese importado que le pegaran un rato más». El escrito llega a la conclusión de que el oficial tiene un «nulo respeto» por la integridad del resto de policías, y eso que él mismo se libró de resultar herido en un altercado en la plaza de España gracias al auxilio de una patrulla.
«Orden ilegal»
La denuncia también critica la respuesta del oficial en el accidente ocurrido en la calle La Paz el 31 de octubre de 2005, cuando un autobús terminó empotrado contra una tienda. A su vez, el extenso listado de quejas censura la actitud del agente en la huelga de las educadoras infantiles, y detalla que este mando dio órdenes «contrarias a derecho». «Además, apaga la emisora cuando va a tomar café, o la lleva tan baja que le tienen que llamar por teléfono».
El caso está siendo analizado por el Departamento de Función Pública del Ayuntamiento, según revelaron ayer fuentes sindicales. Los mismos portavoces aseguraron que un instructor ha tomado ya declaración a varios policías para comprobar si el informe obedece a la realidad. Al mismo tiempo, otro guardia manifestó que tras la presentación de este documento interno «el oficial ha mejorado mucho su comportamiento».