Sábado, 21 de octubre de 2006
Registro Hemeroteca

en

EDICIÓN IMPRESA

ÁLAVA
«¿No se te ocurra perderte más!»
Igor Llano, el adolescente de Campezo que se extravió el jueves en Opakua mientras buscaba setas, fue localizado de madrugada por ertzainas y vecinos
«¿No se te ocurra perderte más!»
SUSTO. Igor Llano, ayer en Campezo. / BLANCA CASTILLO
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

«Vaya susto nos has dado, ¿no se te ocurra perderte más!» Con esa firme recomendación y grandes sonrisas de alivio saludaban ayer por la mañana algunos vecinos de Campezo a Igor Llano. Este chaval, de 15 años, se extravió el jueves por la tarde en las inmediaciones del Alto de Opakua mientras buscaba setas en compañía de su hermano Héctor y tres amigos suyos.

No era para menos. Durante casi seis horas, familiares, convecinos y patrullas de la Ertzaintza rastrearon la zona para localizar al adolescente. La tensión y la angustia finalizó pasada la una y cuarto de la madrugada de ayer, cuando los servicios de emergencia le encontraron a más de dos kilómetros del punto donde le vieron sus acompañantes por última vez, en dirección a la sierra de Urbasa.

Igor, estudiante de segundo curso de ESO y apasionado del monte, correspondía ayer a sus paisanos con una mirada firme y tranquila mientras paseaba por la plaza de su pueblo tras dormir el resto de la noche en su cama. Una posibilidad que no había contemplado durante las horas de soledad y frío que pasó desde que, al anochecer, decidiera internarse a solas en un hayedo del que no supo salir.

Sin móvil ni linterna

Sin reloj, móvil ni literna, ya no pudo contactar con su hermano y con sus amigos Xabier, Izaskun y Jon Bidar. «Habíamos salido a buscar setas pardillas con las que pensábamos preparar una cena, aunque finalmente no conseguimos encontrar ninguna», relataba Igor a EL CORREO los pormenores de una excursión que pudo acabar en tragedia. «Cuando me separé de ellos, anduve un buen rato hasta que me di cuenta de que no acertaba cuál era el camino de vuelta».

El adolescente optó entonces por sentarse «en unos plásticos». «Me refugié junto a un tronco y decidí no moverme. Tenía la sensación de que iba a pasarme la noche en el bosque», recordaba.

En otro punto del monte, Héctor comenzó a preocuparse y, poco antes de las ocho de la tarde, alertó a SOS Deiak de la desaparición de su hermano. La búsqueda, coordinada por un técnico de Atención de Emergencias del Gobierno vasco, comenzó de inmediato y movilizó a grupos de rescate y unidades caninas de la Ertzaintza, un guarda forestal de la Diputación, y vecinos de la zona.

«Ha sido una noche agotadora. Ahora estoy más tranquilo aunque mi madre sigue afectada por el susto», resumía ayer el joven.

 
Vocento

Contactar | Mapa web | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad | Master El Correo