La Diputación ha ratificado un acuerdo del Ayuntamiento de Peñacerrada que modificó el año pasado su plan territorial para permitir reiniciar la explotación en una cantera que se cerró hace treinta años. La autorización foral ha introducido unas condiciones que someten a Ofitas de San Felices, el promotor de la reapertura, a un severo control de su labor minera y le exigen la restauración sistemática de las zonas excavadas una vez extraído el mineral.
La zona canterable, de 10 hectáreas, se encuentra en la sierra Cantabria, en las laderas, cruzadas por el puerto de Ribas de Tereso, que descienden hacia Labastida. La inmediata puesta en marcha del aprovechamiento -el empresario sólo tiene ya pendiente tramitar la licencia municipal- añadirá una cuarta cantera a las tres que siguen activas en la provincia. Se trata del primer plan que logra un visto bueno tras el rechazo del de las ofitas de Viloria y el bloqueo vecinal de la mina de Ilarduia.
El documento suscrito por la diputada de Medio Ambiente refleja las duras cortapisas que deberán afrontar en el futuro los promotores de canteras. En el caso de la de Peñacerrada, no se autorizan voladuras entre el 15 de febrero y el 15 de julio de cada año.
Otra medida de protección es la obligación de rodear un haya de gran tamaño para evitar su tala. Los controles de la afección de las excavaciones al paisaje, la fauna y las aguas, serán trimestrales y se mantendrán años después del cierre de la mina. El explotador esta obligado a dejar el terreno que excave reforestado y cubierto con una capa de tierra vegetal.