'Michael' es su nombre artístico y desde que hace diez años comenzara a trabajar como 'streaper' ha animado las cenas de cientos de despedidas de soltera. Este bilbaíno de 33 años trabaja por cuenta propia en todas las ciudades en la que es requerido -con frecuencia Vitoria- con la garantía de ofrecer un trabajo bien hecho. Respeto, elegancia y buen gusto son sus normas. Los espectáculos que ellas más le piden están relacionados con los uniformes.
-¿Cuánto tiempo hace que es 'streaper' y por qué decidió dedicarse a ello?
-Diez años. Durante un tiempo, participé como modelo en desfiles de belleza y siempre me ha preocupado estar en forma y tener un buen físico. Coincidió que en aquella época no estaba trabajando, se me planteó la oportunidad y aquí sigo.
-¿Qué hace para mantenerse en forma?
-Ir al gimnasio una hora y media todos los días. Con eso, es suficiente.
-¿Qué requisitos cree que debe reunir un buen 'streaper'?
-Un buen físico, una cara bonita y saber moverse. Y, por supuesto, que no tenga pudor alguno.
-¿Cómo prepara su espectáculo?
-Después de tanto tiempo, salen casi solos. Pero controlo todo con minuciosidad; desde la música, hasta el vestuario, pasando por la coreografía.
«No actuaría para gays»
-De la docena de números que tiene en cartera, ¿cuál es su espectáculo estrella?
-El de 'poli' norteamericano, es el que más suele gustar. El de 'Oficial y caballero', también. Lo del uniforme 'pone' mucho.
-¿Es cierto que las mujeres se desmelenan más que los hombres en las despedidas?
-Hay de todo. Las hay muy recatadas -muchas hasta se ponen nerviosas- y otras muy desinhibidas. Pero, por lo general, cuando se toman alguna copita de más, suelen desmelenarse.
-Habrá vivido más de una experiencia bochornosa.
-Una vez, una chica que había bebido demasiado me clavó las uñas en la espalda y me la dejó fina. Luego, siempre están las típicas que intentan meter mano por todas partes pero, al final, controlas en todo momento el espectáculo.
-¿Recuerda algún momento gracioso?
-Suelen ser, sobre todo, contratiempos con la ropa. Una vez en una discoteca lancé los pantalones al aire y se quedaron colgados de una lámpara.
-¿Qué es lo que nunca aceptaría?
-Tengo muchos amigos gays pero nunca haría un espectáculo para hombres. Simplemente, no me sentiría cómodo. Mi público son las mujeres y a ellas me dirijo.
-¿Desnudarse es un arte?
-Por supuesto. Siempre que lo hagas con respeto, sensualidad y buen gusto, sin caer en la obscenidad.
-¿Lo hacen mejor los hombres o las mujeres?
-Hay de todo. Creo que no es un cuestión de sexos, sino de elegancia.