El Gabinete Rabanera tiene sólo un mes de plazo para presentar ante las Juntas Generales un plan de energías renovables, aquellas que no dependen del petróleo o el carbón, como la solar o la eólica. El estudio deberá prestar especial atención a esta última, la que se genera gracias a la fuerza del viento, mediante la utilización de grandes aspas de molino.
Las dos principales fuerzas de la oposición, PNV y PSE, sacaron ayer adelante una propuesta que reclama a la Diputación un plan que concrete en qué lugares del territorio pueden desarrollarse parques eólicos y qué dimensión pueden llegar a alcanzar en cada caso. «Se trata de no tener que repetir los mismos debates cada vez que abordamos el tema y tener criterios sobre la forma de conciliar las necesidades energéticas y la salvaguarda de los intereses medioambientales», aseguró el portavoz socialista Txarli Prieto.
Sin embargo, la exigencia de los dos principales grupos de la oposición no fue secundada por ninguna otra formación. PP y EA se abstuvieron y EB y el procurador del grupo mixto Ernesto Ladrón de Guevara votaron en contra.
La enmienda aprobada fue pactada entre el PSE y el PNV, que inicialmente había tramitado una propuesta favorable a la implantación de un parque de molinos de viento en el Valle de Arana. Los nacionalistas apelaban a la petición unánime planteada en este sentido por el Ayuntamiento -con concejales de PNV y PP- y todas las juntas administrativas .
Sin llegar a tanto, el texto que sacaron adelante socialistas y nacionalistas reconoce «la importancia que tiene en el futuro desarrollo del Valle de Arana la generación de recursos propios» y valora «el acuerdo unánime para promover un parque eólico».
Quebrantahuesos
La moción aprobada exige también al Gabinete Rabanera que facilite en el plazo de 30 días «todos los aspectos y consideraciones legales» que le han llevado a dictar un decreto foral de protección al quebrantahuesos, que el PNV reprocha al intento de «poner trabas» al proyecto eólico.
PP y EA insistieron, en cambio, en preguntar por qué se buscan nuevos emplazamientos eólicos en el territorio alavés, previstos inicialmente sólo para la segunda fase del plan sectorial, cuando en Vizcaya se han paralizado la mayoría de los previstos en la primera.