BLANCA FERNÁNDEZ, PROFESORA DEL DEPARTAMENTO DE TRABAJO SOCIAL DE LA UNIVERSIDAD DE NAVARRA
«En la vejez, hay más mujeres en el umbral de la pobreza»
La experta dice que la precariedad laboral y la dependencia económica agudizan el problema
Blanca Fernández participó ayer en el congreso sobre políticas sociales de atención a personas mayores que acoge hasta mañana el Palacio Europa. La especialista, profesora de Trabajo Social en la Universidad de Navarra, analizó el problema de la feminización de la pobreza en la mujer mayor. A su juicio, la división sexual del trabajo ha situado a mujeres y hombres en desigualdad ante el mercado laboral y el estado del bienestar. Fernández reveló que ser mayor añade tres puntos a la tasa general de pobreza y ser mujer, doce.
-¿En qué consiste el fenómeno de la feminización de la pobreza?
-Las mujeres disponen de menos ingresos que los hombres. También tiene que ver con los factores demográficos. Existe una mayor esperanza de vida femenina, por lo tanto en la vejez hay más mujeres que hombres y los umbrales de pobreza son mayores.
-¿Por qué se produce?
-El lugar que ocupan las mujeres en la división sexual del trabajo con respecto a los hombres les sitúa en diferentes escalas en la relación con el mercado laboral y el estado de bienestar.
-¿La situación se agudiza en el colectivo de mayores?
-Nos hemos dedicado a las tareas domésticas no remuneradas y ocupamos puestos precarios y eventuales que provocan dependencia económica. Ésto tiene su reflejo en los últimos años de vida de las mujeres cuando corresponde recoger frutos y hacer un balance de su biografía.
-¿Sería una solución remunerar las tareas domésticas?
-El trabajo doméstico y de cuidado es una labor a compartir y no creo que fuera la solución el abonar un salario. Plantearía problemas como el de quién lo asume o lo paga. La construcción social actual es la que hace que unos lleven itinerarios laborales de éxito y otros de empobrecimiento.
-Los datos reflejan que la pensión de los hombres es el doble que la de las mujeres.
-Las mujeres cobran el 61% de la pensión de los hombres, tienen muchos más gastos y son las principales receptoras de las pensiones no contributivas, unos 294 euros al mes.
-¿La desigualdad en el empleo potencia la pobreza?
-Sí. Hay una gran bolsa de pobreza femenina porque la mujer accede a empleos precarios que conllevan la dependencia económica. La iniciativa de recibir una pensión está ligada a la idea de haber tenido un trabajo en condiciones, duradero y de calidad. Y a esto las mujeres con una determinada edad no han llegado.
-Muchas reciben pensiones bajas.
-La seguridad social debería asegurar una jubilación digna a pesar de la eventualidad del empleo y debería desligarse de la idea de empleo masculino y convertirse en un derecho de todos los ciudadanos.
Estrategias
-Si existen cargas familiares, el problema se agrava.
-Levantan estrategias diferentes a los hombres y compensan la falta de ingresos económicos con más trabajo doméstico, más arte culinario... Con muy poca compra o gasto son capaces de hacer una dieta variada, cosa que un hombre no haría.
-El Ayuntamiento de Vitoria y la Diputación destinan 1.500 euros al año por cada mayor. ¿Le parece suficiente?
-No sé valorarlo y tendríamos que comparar las cifras. Hay países en los que nos podemos fijar y ver el modelo social al que han llegado. Dedicar dinero para resolver casos es importante, pero lo es mucho más el fondo. Las mujeres no debemos de ser siempre las que salgamos y entremos del mercado laboral porque eso lleva a que nunca tengamos un itinerario que te permita tener derechos sociales.