-¿Partidario del tranvía?
-Vitoria ha pasado de ser redonda a cuadrada. Y es importante que sus nuevas áreas queden comunicadas. Partiendo de que, en mi opinión, la calidad de los barrios es buena por servicios, educación, deporte y seguridad, no lo es en cuanto a un concepto de ciudad. Una suma de barrios no compone una capital. Y el tranvía o el soterramiento del ferrocarril son muy positivos. Aquí hace falta un estudio integral de movilidad. Una capital necesita agitación social y cultura, que se hagan cosas y se mueva.
-¿Le falta agitación cultural a Vitoria?
-Sí. Hay que entender que la cultura tiene un rédito político. Ahora, que toda la cultura dependa de la gestión pública me parece un error.
-¿Y cree que aquí está demasiado institucionalizada?
-Sí. Y si te fijas, la mayor parte de las mejores iniciativas culturales han salido de manos privadas. El jazz, el Azkena... ¿Por qué es el cine un elemento vivo de cultura? Pues porque es una de las pocas artes salvajes. Hay un productor, un distribuidor, un exhibidor y el público. Y sálvase quien pueda. Es libertad no domesticada. Y yo creo que la cultura debe guardar un punto de rebeldía.
-Faltan siete meses para las elecciones. ¿Cree que se ha perdido la legislatura municipal por la minoría política del PP?
-Lo que necesita Vitoria es un modelo de ciudad en mayúsculas y no que se esté siempre trabajando en el filo de la navaja. Es que no se puede estar discutiendo toda la vida. Pero no me refiero ni a unos ni a otros, sino en general.
-Auditorio. ¿La Senda o Lakua?
-Es muy costoso y requiere un verdadero aprovechamiento. Y en ese sentido creo que es mejor en el centro de la ciudad. El Euskalduna, el Guggenheim, el museo del Prado... Todos están en el centro de sus ciudades porque normalmente el centro aprovecha mejor las sinergias.