Javier Etxagibel se ha situado en el escaparate al hacerse público que Vesa quiere cerrar los cines Guridi para levantar aparcamientos y pisos en la calle San Prudencio. El gerente repite, a ritmo de estribillo, los 75 años de simbiosis entre su empresa y Vitoria y se vanagloria de que sostienen la firma mil accionistas, sucesores en tercera generación de quienes la fundaron en 1931. Está dolido, y mucho, porque se quiera unir la maldita expresión 'pelotazo inmobiliario' a Vesa.
-Se ha armado una buena con el plan de su empresa para derribar los Guridi y hacer pisos.
-La situación actual no es la deseada, sino la consecuencia de las licencias que se han dado en esta ciudad a las grandes cadenas para 35 nuevas salas de cine. Entendemos que nuestra empresa ha sido castigada. Siempre queda la tentación de decir 'esto es fruto de la libre competencia'. Pero es que en este caso ha sido antes el huevo que la gallina.
-¿Castigada por quiénes?
-Por las decisiones políticas de distintas corporaciones municipales. Aquí primero se han hecho las salas y luego se ha encontrado un operador. No ha sido fruto de la demanda. De hecho, tenemos el doble de salas por habitante que la media española.
-¿Es una crisis general del sector cinematográfico?
-Los antecedentes son el cierre de los Azul y los Mikeldi y no es un problema de demanda. Entre 1998 y 2000, antes de desembarcar las grandes cadenas, iban al cine 900.000 espectadores en Vitoria al año. Ahora andamos en 1,2 millones. Pero mientras el público ha aumentado un tercio, las salas se han multiplicado por tres.
-No parece que el Ayuntamiento haya recibido bien la idea de Vesa de hacer pisos en los Guridi.
-Nosotros podemos elegir una muerte dulce o una reacción. Y preferimos tomar la iniciativa. Hace un año que hablamos con todos los grupos municipales, así que la situación no es nueva. Lo que sinceramente nos ha molestado mucho, a siete meses de las elecciones, es usar contra nosotros las palabras 'pelotazo' y 'especulación' como un recurso fácil para obtener votos, por una rentabilidad política a corto plazo. Llevamos 75 años apoyando al cine, la cultura y el entretenimiento de esta ciudad. Y es muy triste que se nos ligue ahora a estos términos.
Proceso parado
-¿En qué punto se encuentra el proceso de cierre de los Guridi dentro del Ayuntamiento?
-Está parado. Di que nuestra empresa tiene 75 años y nuestros planteamientos de trabajo siempre son a largo plazo. Pero hombre, lo que no podemos hacer es un plan inviable. Y si no podemos actuar a largo plazo, que sepan muy claro que iniciaremos un proceso de cierre de todas las instalaciones. Aunque ahora mismo no nos lo planteamos.
-¿Cómo de grave es la situación?
-La empresa está en una situación complicada. Pero tiene 75 años y no contempla maniobras en dos o tres meses. Ahora, si vemos que no podemos intervenir a largo plazo, ponte en mi pellejo.
-Vesa cerraría todo.
-Evidentemente. A ver, no es ninguna amenaza. Pero sí algo obvio.
-A lo largo de su historia la empresa ya ha clausurado algunos locales y si baja la persiana de los Guridi, ¿teme que la acusen de quedarse sin patrimonio?
-Invertir más de mil millones de pesetas en los Florida hace cinco años no creo que sea echar ningún balón fuera. Hemos hecho salas de última generación y hemos traído material selecto. El cine comercial ha ido a las grandes superficies y no tiene sentido apuntarnos a algo que ya está perdido. Es enfrentarse a salas con 5.000 plazas de aparcamiento.
-¿La crisis sólo afecta a las salas del centro o también a las establecidas en las grandes superficies?
-El sector, a nivel mundial, está en crisis. Lo están la producción, la distribución y la exhibición. En el futuro se tenderá a especializar, a ofrecer productos muy concretos y de gran calidad. Y en España ya se calcula que en tres años cerrará el 30% de las salas. El cine está ahora en manos de los fondos de inversión. Las decisiones que se toman son comerciales y financieras.
-Nubes mundiales. ¿Y reduciendo el ámbito a Vitoria?
-La situación general es muy preocupante. Pero ocurre en otras ciudades. Han cerrado lugares emblemáticos de Euskadi, como el Astoria en San Sebastián o los Ideal y los Mikeldi en Bilbao. También los Príncipe de Viana en Pamplona. Salas en Logroño... Y ojo, que Vitoria tiene un 'ratio' de salas muy superior a todo el entorno.
-Las costumbres sociales han cambiado, las familias pasan jornadas en los centros comerciales. ¿No será que no se han adaptado ustedes a las nuevas formas de ocio?
-Desde hace siete años ya veíamos que el futuro del cine comercial estaba en las grandes superficies. Con los Florida sólo nos quedaba la opción de especializarnos en un mercado culto, de alto nivel. Un público que, además de cine, pide un entorno de restauración y librerías. Creo que los Florida han beneficiado al entorno y se han beneficiado del entorno. ¿Autocrítica? Tenemos que aportar más valor al público en cuanto a documentación, a formación.
Pocos universitarios
-Habla de un público culto. ¿Hay suficiente masa crítica en Vitoria?
-Los 'ratios' de asistencia a los Florida están dentro de lo aceptable. Hombre, yo echo de menos tener una Universidad con más estudiantes. Ése es un segmento que demanda el tipo de cine que proyectamos en los Florida.
-Con cada cierre de una sala tradicional se escucha que sólo quedará cine comercial americano y en las grandes superficies. ¿Ya se demanda el europeo?
-Sí, de él vivimos nosotros y somos buenos ofreciéndolo. A nosotros nos funcionan 'Entre copas', 'El hundimiento', 'Amelie'... No somos especialistas en 'El señor de los anillos'.
-¿Qué culpa tienen las descargas de películas por Internet o la piratería en la crisis del cine?
-Yo pienso que la piratería afecta menos de lo que se cree. Hombre, ayudar no ayuda. Si tienes el agua por la boca y te sube hasta la nariz... Pero no es la causa principal de la crisis. Y al cine que más daño ha hecho Internet es al claramente comercial porque su cliente es joven, tiene más hábito de ordenador y es más sensible al precio. Además, el futuro va a ir por ahí. Las películas se van a presentar en el cine como una muestra del material audiovisual que existe y luego se verán por Internet.