El futuro del mercado de Abastos de Llodio tal como se conoce hoy en día pende de un hilo. Su desaparición está prevista desde hace años, porque el espacio no reúne condiciones adecuadas para albergar la actividad de venta al público. Y es que los puestos se encuentran en la calle y tanto los vendedores como los clientes deben sufrir las inclemencias del tiempo, tanto en invierno como en verano.
De hecho, existe ya un proyecto redactado que recoge el nuevo diseño del mercado, pero los comerciantes desconocen aún cuando se van a ejecutar las obras, que supondrán un cambio radical del aspecto de la plaza y de su conexión con la plazuela de la iglesia, situada justo encima. Uno de los principales inconvenientes parece ser el traslado de los puestos actuales. La elección de un lugar inadecuado puede perjudicar seriamente los intereses de los comerciantes porque «las obras durarán unos dos años y recuperar la clientela en otro lugar cuesta muchísimo», explicó una de las afectadas.
La opción barajada inicialmente de llevar los puestos al mercado de Alberto Acero ha quedado descartada por los propios interesados que consideran que no hay espacio para todos. El mercado de abastos acoge ahora dos charcuterías, dos carnicerías, una pescadería y una frutería.
Opciones
Otra de las opciones es iniciar las obras derribando los baños que hay ahora en la plaza y comenzar la obra en esta zona. Mientras se ejecuta la mitad del proyecto, los comerciantes mantendrían las actuales ubicaciones y cuando se haya completado uno de los laterales del nuevo mercado, realizar el traslado.
En todo caso, en los últimos meses no han tenido noticias desde el Ayuntamiento para afrontar la reforma, que ellos tendrán que pagar parcialmente. Cuando haya acabado seguirán manteniendo el alquiler de los puestos durante un periodo fijado de antemano, ya que la propiedad de la instalación es municipal.
El proyecto de renovación de la plaza de Abastos de Llodio incluye amplios espacios acristalados para albergar los puestos de venta al público, que deberán tener espacio suficiente para colocar las cámaras frigoríficas, dado que todos los puestos ofrecen productos frescos.
La instalación estaría climatizada y podría albergar incluso una panadería y una degustación para animar la vida social en torno a este espacio, que pretende ofrecer productos frescos de calidad a sus clientes. El proyecto permitirá comunicar la plazuela de la iglesia con la calle Nervión de una forma más cómoda que la actual. La parte superior del mercado podría albergar incluso una zona ajardinada.
La plaza se edificó hace 54 años, aunque desde hace un lustro los comerciantes han hecho un esfuerzo por acondicionarla mediante la colocación de una exposición permanente de fotografías, iluminación y mobiliario que la haga mucho más amable.