Ubidea es una hermosa población vizcaína situada en el límite con Álava, en las estribaciones del Gorbea y en el antiguo camino que desde hace cientos de años une Vitoria con Bilbao por el puerto de Barazar.
En una casa del pueblo, una cuidada inscripción nos informa de cuál fue el camino que, entrando por Ubidea, siguió el rey Fernando el Católico, en su viaje a Gernika para proceder a la jura de los fueros del Señorío. Pues bien, esta interesante población guarda dos bellas muestras de patrimonio arquitectónico ligadas a las colindantes tierras alavesas.
La primera es el conocido como 'Chalet Aréchaga', cuya foto reproducimos. Este vistoso chalé, en el que queda patente la influencia del estilo inglés en sus variantes Old English y Reina Ana, fue construido en 1910 por el destacado arquitecto vizcaíno Alfredo Acebal, por encargo de Santiago de Aréchaga. La construcción sería merecedora de un Premio Nacional de Arquitectura.
El citado Santiago de Aréchaga, ejemplo típico del indiano de nuestras tierras, marchó a México con 15 años de edad. De allí volvió enriquecido para casarse con Josefina López de Letona, hija del lejano pariente que le acogió en tierras americanas, en su negocio textil.
Las raíces de la familia Aréchaga estaban en la cercana localidad alavesa de Urrunaga, de donde era natural Pedro López de Aréchaga Nafarrate Ibáñez de Urbina Landáburu, quien en 1817 presentó expediente de hidalguía ante las Juntas Generales de Vizcaya para fijar su residencia en Ubidea. Como se sabe, en algunas hermandades alavesas, como la de Legutiano, de la que procedía nuestro personaje, no existía la hidalguía generalizada, lo que suponemos no supondría dificultad para nuestro D. Pedro, dado el origen alavés de sus antepasado.
Según el análisis que se puede encontrar en la documentación del 'Patrimonio Histórico de Bizkaia', destacan del chalé el diseño complejo, el alto grado de inclinación de sus cubiertas, la utilización de entramados ficticios de madera pintados en rojo y la irregularidad y asimetría de la composición del edificio.
Muy cerca del citado chalé podemos contemplar la ermita de la Magdalena, reconstruida por el mismo Santiago de Aréchaga. El estilo arquitectónico de la ermita resulta familiar a los vitorianos y nos recuerda algunos edificios de nuestra ciudad, como la capilla del Prado: no en vano, el proyecto de reconstrucción lo realizó el arquitecto vitoriano Fausto Iñiguez de Betolaza en 1906, en estilo ecléctico de elegante factura.
Conventos y colegios
Fausto Iñiguez de Betolaza, en sus casi 50 años de actividad -desde 1879 a 1924-, dejó en Vitoria numerosas obras, sobre todo iglesias de conventos y colegios. Las más conocidas son la capilla neogótica del noviciado de las Carmelitas de la Florida, el pórtico, también neogótico, de la parroquia de San Pedro, la mencionada capilla de la Sagrada Familia del Prado y la iglesia de los Carmelitas.
Dentro de la capilla, en un altar diseñado por el escultor madrileño Arévalo, se encuentran los restos del hidalgo vizcaíno, de origen alavés, y ejemplo de los emigrantes vascos que, tras hecho fortuna en otras tierras, volvieron a sus lugares de origen para enriquecerlos con construcciones que hoy son orgullo de sus paisanos, D. Santiago de Aréchaga y su esposa.
El próximo domingo 5 de noviembre, la Sociedad Landázuri continuará con sus excursiones siguiendo el itinerario de los monjes de San Millán, de acuerdo con el famoso documento llamado 'Reja de Álava' (del año 1025). Son excursiones matinales abiertas a todos los interesados, sean o no socios. Un autobús lleva hasta el punto de salida, y el regreso es igualmente en autobús. El resto es a pie, salvo algún tramo largo.
Esta vez partiremos de las Ventas de Moraza, para ir a Zumento, Baroja y Loza. Desde allí, volveremos a Moraza en autobús. Éste saldrá de la plaza de Lovaina a las 9.30 h. Precio de la excursión: 5 euros para socios y 8 para no socios.