El proyecto de un empresario local de abrir una discoteca en el número 88 de la calle Los Herrán ha sentado como un jarro de agua fría a los residentes de la zona, que no han dudado en movilizarse y oponerse al plan. El rechazo ha llegado a tal punto que los residentes de 27 viviendas cercanas al local han presentado un recurso ante el Ayuntamiento de Vitoria para solicitar a los técnicos que denieguen la licencia de instalación de la sala de baile. Las comunidades temen que se reproduzcan «los ruidos y las broncas» que ya sufrieron durante años cuando esa lonja estaba ocupada por un club nocturno ya clausurado.
Tal y como adelantó EL CORREO el domingo, el proyecto para habilitar la discoteca se basa en acondicionar el inmueble, de 192 metros cuadrados, para convertirlo en una sala de fiestas con capacidad para 237 personas. El plan, avalado por un arquitecto, certifica que la lonja recibirá una severa reforma para conseguir aislarla y evitar molestias a los vecinos del bloque.
En concreto, el proyecto detalla que se creará «una jaula interior totalmente independiente» utilizando materiales que insonoricen el local tanto en el suelo como en las paredes y el techo.
«Múltiples denuncias»
Pero estas explicaciones no han convencido a los vecinos. 27 residentes de los portales 47, 86, 88 y 90 de la calle Los Herrán y del número 10 de Senda de los Canónigos han presentado sus firmas de rechazo a la discoteca ante el Departamento de Medio Ambiente del Ayuntamiento. Lo hicieron el pasado 4 de octubre, y en los últimos días han iniciado una serie de contactos buscando el apoyo de más residentes. La polémica ha dado un giro de tuerca cuando ayer mismo estas personas lograron el respaldo de la asociación vecinal Zazpigarren Alaba, que representa a Aranbizkarra, Aranzabela y Aranbide.
La presidenta de este colectivo, Alicia Martínez del Campo, explicó a este periódico que «no es que los vecinos estén en contra de la diversión, sino que están preocupados porque este local dio muchos problemas cuando estaba abierto y el Ayuntamiento jamás hizo nada. Por eso, exigimos que se deniegue la licencia».
La portavoz vecinal apuntó que el antiguo club nocturno «tuvo múltiples denuncias y cierres temporales desde el año 1984, y eso puede ser comprobado por los técnicos».
Los residentes que viven encima del local confían en paralizar el plan técnicamente porque la discoteca no dispone de una chimenea de extracción de aire hasta la cubierta. Además, la comunidad no autorizará la instalación de esa canalización por un patio interior. «Creemos que eso paralizará la licencia», explicó Martínez del Campo.