Las impresiones pueden engañar, pero los datos no. Existía la percepción de que las temperaturas de octubre eran más lógicas del verano que del otoño y las máximas contabilizadas en Foronda, la estación de referencia desde 1945, así lo atestiguan: octubre de 2006 es «muy cálido» en relación al termómetro y «seco» en cuanto a lluvia.
La media del mes ha sido de 14,9 grados, 2,2 por encima de los registros medios de octubre en los últimos 62 años, con la referencia de Foronda y a falta de los datos de hoy. Sin embargo, aún hay cuatro meses de octubre más cálidos en este tiempo, la mayor parte en la última década, lo que da la razón a los que creen que el cambio climático provoca que los termómetros vivan situaciones extremas. Los más calurosos se sufrieron en 2003 y en 1968, con 15,8 grados. A continuación se sitúan los meses de 1995 (15,6 grados) y de 2001 (15).
«Lo más llamativo no es que un día se haya alcanzado una máxima, sino la cantidad de jornadas seguidas con termómetros elevados. Aquí hay 'octubres' muy fríos, con mercurios que bajan hasta los cuatro bajo cero. En esta ocasión no hemos bajado de cinco grados positivos», explica Miguel Ángel Manjón, técnico de la delegación del País Vasco del Instituto Nacional de Meteorología.
Viento sur
Además, a este octubre se le puede colgar el 'sambenito' de raro del todo, porque los números indican que tampoco ha llovido todo lo que debiera para ser otoño. Los 51,7 litros por metro cuadrado caídos están muy por debajo de los 74,5 litros, la media normal de los últimos años. Esa falta de precipitaciones se nota en los embalses, que están apenas al 43,5% de su capacidad, por debajo, por cierto, de la media de la cuenca del Ebro, situada en el 47,5%.
Las razones de este desbarajuste climático hay que buscarlas en el anticiclón situado en el centro de Europa, que no se mueve y que ha favorecido otro fenómeno: el temido viento sur. «Han sido muchos días de rachas de aire cálido. Se han registrado 9 días con viento fuerte (50 kilómetros por hora), dos jornadas de tormentas y rachas que han alcanzado en Foronda los 65-66 kilómetros por hora. Pero el problema es que no se ven cambios bruscos en los próximos días», augura Manjón.
Los meteorólogos creen que el tiempo sufrirá un pequeño revolcón con precipitaciones y bajada de temperaturas desde mañana, pero con regreso a la situación actual el 3.
La continuidad del calor tiene efectos positivos y negativos para el comercio. Mientras los hosteleros se frotan las manos porque las terrazas siguen llenas, las tiendas de ropa se desesperan porque las prendas de invierno están en los escaparates. «Todo el mundo ve lo difícil que es comprar ropa de invierno con este calor. Hay preocupación en el sector porque no hay movimiento y cada vez hay menos tiempo para las rebajas», dice el presidente de Gasteiz On, Félix Fernández de Retana.