Los alumnos del Instituto Federico Baraibar dejaron ayer a un lado sus libros para dedicarse al aprendizaje mediante un singular ejemplo de lecciones didácticas de interculturalidad. El centro organizó ayer una jornada, en colaboración con SOS Racismo, en la que las culturas árabe y latina se convirtieron en las asignaturas del día para estudiantes de ESO y Bachillerato. Talleres, juegos, competiciones y actuaciones musicales compaginaron la educación con la diversión.
Al ritmo de instrumentos de cuerda sarracenos, varios expertos se encargaron de cultivar a los jóvenes sobre la vida, las relaciones, el matrimonio o el papel de las mujeres en el mundo musulmán, un taller que «ha suscitado gran interés entre los alumnos», aseguró Loli Soler, la directora del instituto. Además, también se impartieron clases acerca del alfabeto, pronunciación y escritura de la lengua árabe, en las que varios participantes se tatuaron con henna su nombre con caracteres de esta lengua. Este abecedario «resulta enigmático e interesante por su exótica caligrafía», reconoció el joven Javier Fernández.
Y es que el centro, además de ser el único de Vitoria que mantiene el modelo A -que imparte las clases en castellano, con el euskera como asignatura-, forma a escolares de más de una decena de países, como Rumanía, Ucrania, Rusia, Lituania, Mauritania, Cuba, Chile, Portugal, Marruecos, Ecuador o la República Dominicana. «Tenemos un aula para extranjeros donde pasan un tiempo antes de incorporarse a las clases normales», apuntó Soler.
Las actividades autóctonas completaron el programa de la tarde, donde se llevaron a cabo competiciones de soka-tira, mazorcas, carreras de sacos y ping pong. El ruso Mijail, la peruana Ángela y la dominicana Yumi compartieron equipo en «un día de fiesta que nos gustaría repetir todos los años».