Los ornitólogos alaveses vigilan cada día las idas y venidas de las aves acuáticas en los veinticinco embalses y humedales más significativos de la provincia. Según sus cuentas, en el último año estas balsas han dado cobijo a 11.880 ejemplares de 32 especies diferentes. Y a algunos de estos animales, los pantanos y lagunas alavesas les gustan tanto que han decidido instalar ahí sus nidos. El pasado ejercicio, nada menos que 913 parejas de 17 especies diferentes criaron a sus polluelos en los puntos controlados, la cifra más alta de los últimos quince años, según se recoge en la memoria del Departamento foral de Medio Ambiente.
Según explican los técnicos, en en 2005 se asentaron en Álava 16 parejas reproductoras más que el año anterior. La razón de este éxito de los humedales locales hay que buscarla en el «excelente nivel de inundación» registrado en los espacios con mayor capacidad de acogida como los embalses de Ullíbarri y Urrúnaga, las balsas de Betoño, Arkaute y Zurbano o la de El Prado de Paúl.
Somormujo lavanco
Como ya es habitual, estos singulares parajes alaveses gustan sobre todo a la focha común. Ya son 272 parejas las que montan sus hogares flotantes en los humedales alaveses. Otra especie arraigada en la provincia es el somormujo lavanco, un nombre que a casi todos los alaveses se les ha hecho familiar después de que uno de sus miembros muriera el pasado julio en Salburua por culpa de la cepa más letal de la gripe aviar. Un total de 255 parejas eligen ya los pantanos o balsas alaveses para tener descendencia.
Les siguen en este ránking de nidificación el ánade azulón (con 82 parejas), el martinete común (69), el zampullín común (62) o la garza real (52). Pero, además, los ornitólogos siguen con gran interés el tímido asentamiento en la provincia de aves más difíciles de avistar como la garza imperial, el aguilucho lagunero, la cerceta carretona, el avetorillo común.
Estos especialistas, que otean con sus prismáticos todo lo que se mueve sobre las aguas no sólo de los grandes pantanos y lagunas sino también de graveras como Lacorzana, Cerio, Carralogroño, Andaverde o Carravalseca, también han anotado en sus cuadernos las visitas de las aves que están de paso. Algunas de ellas, pasan por estos lares cada año, otras son más caras de ver.
Según el informe de Medio Ambiente, el último año se dignaron a sobrevolar el cielo alavés aves que se prodigan poco por aquí como el colimbo grande, la garceta común, el martinete común, el porrón pardo, el ánsar careto, el andarríos grande, la gaviota sombría o la cigüeña blanca.