Sábado, 4 de noviembre de 2006
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ÁLAVA
La escolarización después de los 16 años, el nuevo reto
Gao Lacho Drom organiza clases de apoyo para todos los escolares con el fin de que logren el graduado escolar
La escolarización después de los 16 años, el nuevo reto
UN EDUCADOR ayuda con los deberes a una niña. / B. CASTILLO
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Desde hace varios años, todos los niños de familias gitanas de Vitoria están escolarizados. El colectivo de alumnos suma 486 estudiantes, distribuidos en la etapa Infantil -133-, Primaria -262- y Secundaria -91. «Es un paso superado», dice la coordinadora del proyecto educativo de la asociación Gao Lacho Drom, Olga Borja.

Este aparente éxito no deja, sin embargo, satisfecha a esta joven. Educadora social de profesión, aspira a que los adolescentes de su colectivo logren, cuando menos, el graduado escolar.

La tarea no es fácil porque, aunque no se facilitan datos para no estigmatizar a un sector de la población históricamente marginado, lo cierto es que a los niños gitanos les cuesta obtener el título mínimo. Por ello, una vez que se ha erradicado el analfabetismo, el nuevo reto para la promoción de la comunidad es ahora lograr «el éxito escolar».

Olga Borja detalla que, en términos generales, no existen mayores dificultades para finalizar bien la Primaria. El problema llega en la Secundaria. Por ello, Gao Lacho Drom organiza clases de apoyo para todos los escolares, con el fin de reforzar las materias que se imparten en la escuela y ayudarles a hacer los deberes. Estas «brigadillas» de apoyo escolar, gratuitas, se desarrollan en los colegios y en sus locales.

«Cada paso que damos los gitanos, aunque parezca pequeño, es un paso de gigante», resume la educadora. Por ello, hace hincapié en la importancia que tiene que en este pueblo «se dé cada vez más relevancia a lograr el graduado. La gente se da cuenta que es necesario para incorporarse al mundo laboral». Es por ello que a los adolescentes que salen de la escuela sin conseguirlo, se les orienta a centros de EPA para que amplíen su formación.

Los jóvenes que están en la educación postobligatoria son todavía muy pocos si se mira con una perpectiva paya y «un número importante» desde el punto de vista de un calé. 25 seguían el curso pasado estudios de bachiller, de iniciación profesional o ciclos formativos, ocho más que un año antes. «El pueblo gitano está en un proceso de cambio y los niños van a ser los protagonistas de esa evolución», dice la educadora.

 
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