Sábado, 4 de noviembre de 2006
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ÁLAVA
«Mi ilusión es que mi nieta haga una carrera»
«Mi ilusión es que mi nieta haga una carrera»
PRECURSORA. Elvira, en la pescadería en la que trabaja desde hace 17 años. / BLANCA CASTILLO
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«Suelta la gallina», dice con toda la gracia Elvira Giménez Gabarri a una clienta después de haberle preparado con mucho mimo una merluza para rebozar. Vitoriana «de la Cuchi», esta mujer de 42 años y ya abuela es toda una precursora. «Trabajo desde los 18 años. Desde muy niña tenía muy claro que quería hacerlo. Ya entonces, muchas cosas de las leyes gitanas no me gustaban».

Si emanciparse no ha sido fácil para las mujeres que superan los cuarenta, para una gitana, mucho menos. «He tenido muchos problemas pero los he superado». El peor, afrontar la maternidad en solitario cuando tenía poco más de 20 años. «Fue duro, pero mis padres no me abandonaron», recuerda con emoción.

Elvira quería estudiar. «Era muy buena en la escuela. Me hubiera gustado ser médica». No pudo ser. «Recién venida del poblado de Gao Lacho Drom al barrio de Sansomendi, ya me sacaron de la escuela. No me dejaron ir al colegio Juan Ramón Jiménez porque tenía que ayudar a mi madre a cuidar a mis hermanos, que somos un montón». Esa pena le acompaña. Por ello, su sueño es que su nieta Isamara -de dos años, y que trajo al mundo su hija Alicia- «haga una carrera. Ésa es mi ilusión, no que se case a los 15 años».

Aunque a ella no le ha tocado porque «mis clientas son maravillosas», denuncia las actitudes racistas. «A una amiga mía la despacharon de una pescadería de una gran superficie en cuenta supieron que era gitana», protesta.

A su lado, Fernando Ballesteros -primero su jefe y después, también su pareja- se ríe. En ningún momento se cuestionó dejar de contratarla por el hecho de que fuera gitana. «Primero la cogí para limpiar, pero unas navidades que había mucho trabajo, comenzó a despachar y como lo hacía muy bien, aquí sigue», dice el propietario del pescadería de la calle Antonio Machado.

Elvira lo sigue teniendo muy claro. «La mujer gitana está espabilando. Es importante que se independice. Tengo mucho respeto por nuestra cultura pero trabajar es fundamental. A mí -recalca- me abrió las puertas del cielo».

 
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