Los cines radicados en Vitoria y en el centro comercial Gorbeia de Etxabarri-Ibiña, 51 salas distribuidas en cinco complejos y tres empresas, han detenido la brusca caída de público que sufrieron en 2005. Tras perder 230.000 espectadores hace un año -cantidad equiparable a la población de Vitoria-, la merma actual puede parecer un simple goteo. Es cierto que entre octubre de 2004 y el mismo mes de 2006 se han escapado casi 300.000 clientes, pero sólo 63.000 corresponden al último ejercicio. Aquel descenso pronunciado de en torno al 20% se ha quedado ahora en apenas el 6%.
Según los datos oficiales que manejan las firmas Ábaco -Boulevard y Lakua-, Vesa -Guridi y Florida- y Yelmo -Gorbeia-, 1.044.678 cinéfilos acudieron a las salas de exhibición en el ejercicio completo que se comprende entre los últimos meses de octubre. «El año pasado fue complicado y en éste ha habido un repunte», explica Joseba Mancisidor, gerente en Vitoria de la cadena valenciana Ábaco. «Las multisalas comerciales en grandes superficies, como las nuestras, dependen mucho del tirón de las películas. Y la primera mitad de 2005 fue un desastre. No como este año, que ya hemos tenido títulos como 'Piratas del Caribe' o 'El código da Vinci', ambos de éxito».
«Espectadores hay. Estamos sólo en 150.000 menos que hace seis años. El problema es el excesivo número de salas que tenemos en Vitoria», concluye Javier Etxagibel, gerente de Vesa. Ambos directivos son coherentes en sus planteamientos, uno desde la perspectiva de la gran cadena y el otro desde la visión de una empresa local. Así, Mancisidor ve «bien» el sector en la capital alavesa porque «la competencia está correctamente dimensionada». En cambio, Etxagibel -cuyos dos complejos han subido el número de espectadores- considera que los actuales son «tiempos de aguantar».
Dominio de Ábaco
El debate sobre las inclinaciones del público por las grandes superficies o el cine céntrico se ha realimentado últimamente con la intención que tiene Vesa de cerrar -a medio o largo plazo, no a corto- los Guridi. Con los datos a la vista, es cierto que Ábaco domina el mercado local. Pero también que las salas de Vesa han incrementado el número de aficionados. La cadena valenciana pierde cinéfilos en Lakua, pero los compensa con el aumento de El Boulevard. Yelmo, en el Gorbeia, ha padecido un escaso 4% de caída.
«Nuestro objetivo como empresa es llegar al 50% de cuota de pantalla», indica Mancisidor. Y ahí anda, rozándola. Sumando el porcentaje de espectadores en sus locales de Zaramaga y Lakua, Ábaco logra que 45 de cada cien vitorianos que acuden a ver películas lo hagan en sus dependencias. Otros 31 ciudadanos van a los complejos del Vesa en el corazón de la capital. Y casi uno de cada cuatro espectadores se decanta por los cines del Gorbeia.
El futuro
Tanto el gerente de Vesa como el de la firma valenciana en Vitoria se refieren a los cambios que afectarán próximamente al cine. Mancisidor ve un porvenir marcado por las alianzas. «La cosa está complicada y creo que el futuro de las grandes cadenas está en la fusión para unirnos como exhibidores ante las distribuidoras, que en películas de mucho tirón piden un 60% del precio de cada entrada». En este sentido, Ábaco ya ha protagonizado algún amago de plante. Y sobre los filmes que proyectan compañías como Vesa, Mancisidor tampoco teme por lo que venga. «Es un cine más independiente con otro tipo de público y siempre tiene cabida».
Etxagibel se refiere a un dato interesante, aunque se lea como impopular. «En relación con otros países de Europa, incluidos Portugal y Grecia, la entrada del cine aquí es muy barata, en torno a la mitad o un tercio. Y esto se debe a que desde el franquismo se ha visto el cine como un elemento popular de consumo».