La industria norteamericana domina el cine mundial. Obvio. El perogrullo se alimenta de hechos y en el caso del cine también son tozudos. De las veinticinco películas más taquilleras en España durante este año, veintiuna surgen de las factorías estadounidenses. Tres llevan sello nacional y una, en el puesto vigésimo cuarto, es británica.
'Alatriste', una verdadera superproducción y el filme más caro del cine español, ocupa un honrosísimo cuarto lugar atendiendo a su recaudación en taquilla, nada menos que dieciséis millones de euros. Hace un año era el tercer capítulo de 'Torrente' -guiso y comida de Santiago Segura- el que se codeaba con Steven Spielberg.
La historia del 'rey Midas' Arturo Pérez Reverte y el imán interpretativo de Viggo Mortensen colocan a esta aventura histórica sólo por detrás de ganchos tan potentes como 'Piratas del Caribe', 'El código da Vinci' y la infantil -en realidad para todos- 'El deshielo', segunda entrega de la triunfadora 'La edad de hielo'.
Séptima en la clasificación de dividendos económicos figura 'Volver', hechura también nacional. Y ya en el puesto vigésimo tercero aparece 'Los dos lados de la cama'. Europa se reduce a muy poco. La británica 'V de vendetta' figura penúltima en una relación cuyo resto, nada menos que veintiún títulos, tiene paternidad estadounidense.
Además de las medallas de oro, plata y bronce ya reseñadas, conviene recalcar el éxito de películas como 'Cars', 'Memorias de una geisha', 'X-men, la decisión final', la nueva entrega de Superman, 'Crash' o el amor homosexual entre 'cowboys' que relata 'Brokeback mountain'.
Cinco veces al año
Javier Etxagibel, gerente de Vesa, maneja algunas estadísticas interesantes sobre los hábitos de asistencia al cine. Como todos los promedios, recuerdan al dicho de que si todos comen un pollo a la semana, alguno se está poniendo las botas. Pero, indudablemente, reflejan tendencias.
Según esos cálculos, cada vitoriano acude a las salas cinco veces por año. Pero teniendo en cuenta que la mitad de la población no va nunca, los cinéfilos sostienen el invento. Y Etxagibel recuerda otro aspecto interesante. «Sólo nuestra empresa tiene más espectadores al año que el Alavés y el TAU. Otra cosa es la relevancia social».