La inmigración es un largo proceso plagado de retos, necesidades y respuestas dirigidas a lograr la integración total de la persona que ha dejado su hogar para buscarse la vida en otro país. Estas son algunas de las cuestiones de las que ayer se habló en Vitoria, en el marco de las quintas jornadas de reflexión social organizadas por la Fundación Fernando Buesa.
En la mesa redonda participaron la presidenta de la Asociación Afroamericana, Filomena Abrantes; el sociólogo experto en inmigración magrebí, Kebir Sabar, y la asesora de la Dirección de Inmigración del Gobierno vasco, Begoña Santos. Cada uno aportó su punto de vista y no faltaron las críticas a la sociedad que acoge a los nuevos vecinos. «La mayoría de los extranjeros no se sienten integrados en Álava. Hay logros, sí, pero falta mucho por recorrer», dijo Abrantes, quien alertó sobre «las muchas cosas negativas que se oyen de los inmigrantes».
En esta línea, los expertos incidieron en que los acontecimientos «más espectaculares o llamativos no son a menudo los más importantes». Por ello, especialistas como Abrantes no dudaron en realizar un llamamiento a la responsabilidad de toda la sociedad para «cambiar esta tendencia y reconocer los aspectos positivos, que superan a los otros, y fomentar también la igualdad».
Sentirse uno más
Una meta para la que Sabar considera imprescindible «que tanto el extranjero como el alavés olviden sus incertidumbres». Además, añadió que el propio inmigrante tiene que olvidar «su condición y sentirse como uno más».
Por su parte, Santos detalló algunos de los recursos que ofrece el Ejecutivo autónomo para facilitar la integración. Entre ellos, un centro de mediación intercultural, una red de acogida de base y un servicio de atención jurídica gratuito. «Ayudamos a solventar irregularidades, a que renueven sus permisos de residencia y también a mujeres y niños en situación de vulnerabilidad», confirmó.