El interés de algunos Ayuntamientos alaveses como Laguardia y Labastida, ambos gobernados por el PP, por construir campos de golf ligados a urbanizaciones en sus municipios es visto con recelo por los partidos de la oposición en las Juntas Generales, que temen que tras estos planes se escondan «intereses urbanísticos». Por eso, formaciones como el PNV, el PSE, EA y EB pidieron ayer a la Diputación que extreme las medidas para evitar «la especulación» y el «excesivo impacto ambiental» que esos proyectos pueden acarrear.
«Está bien no oponerse a priori a estos campos de golf, pero en algunas de estas actuaciones se percibe una fuerte especulación, ese desarrollo urbanístico es el problema», destacó el juntero socialista Ricardo Aristizabal, en relación a los centenares de casas que acompañan a los proyectos de la Rioja Alavesa. También mostró su preocupación por el futuro mantenimiento de estas instalaciones. «Los promotores lo gestionan diez años y luego compete a los ayuntamientos, lo que les hipotecaría», advirtió.
Medidas reguladoras
El peneuvista Igor Goiricelaia, por su parte, habló de la necesidad de «adelantarse y regular en lo posible el impacto de estos proyectos» y reveló la intención de su grupo de presentar una iniciativa para «ordenar una implantación racional» de los campos de golf. Y es que el procurador jeltzale anunció que «existen muchos otros planes que aún no han visto la luz».
A raíz de su intervención, la diputada de Urbanismo y Medio Ambiente, la popular Marta Alaña, reveló que el alcalde de Santa Cruz de Campezo, del PNV, «también me comunicó su deseo de abrir uno en Orbiso». Asimismo, mencionó el interés de la Caja Vital por hacer otro en Aldayeta.
Alaña consideró «innecesaria» una nueva regulación. Indicó, en este sentido, que las directrices urbanísticas del Gobierno vasco dejan claro «hasta cuánto pueden crecer los municipios». Por eso, afirmó, se denegó a Laguardia su plan de hacer un green de 36 hoyos rodeado de medio millar de casas. «Tras revisar el incremento de 100 a 500 viviendas, el Consejo de Diputados lo rechazó, al igual que el proyecto, aún embrionario, de Labastida», añadió. A este último Ayuntamiento los técnicos le instan a realizar correcciones y le recuerda que parte de los terrenos que quiere usar están protegidos.
Ritxar Bacete, de EB, exigió a Alaña «un posicionamiento político» sobre los campos de golf y recalcó que su partido rechaza «el pelotazo inmobiliario». EA y el Grupo Mixto se mostraron preocupados por el consumo de agua de estos parques y urbanizaciones.