Se acabó la manga ancha. Hasta ahora, los serenos de Vitoria vigilaban todas las comunidades de vecinos y establecimientos comerciales que veían a su paso, al margen de que fueran o no abonados al servicio. Por eso, muchas personas recurrían constantemente a los patrulleros para solicitarles su ayuda. Eso va a cambiar de forma radical. La empresa privada que gestiona las patrullas nocturnas acaba de dar una orden concreta: a partir del miércoles los vigilantes se centrarán en atender sólo a sus abonados.
La razón del cambio está relacionada con que muchas personas piensan que los serenos es un servicio del Ayuntamiento por el que no hay que pagar. Una idea errónea. En los últimos meses, el equipo ha llegado a intervenir en «situaciones increíbles» que tampoco han llegado a animar a algunos vitorianos a contratar a los vigilantes, relata el gerente de la firma, Patxi Salamanca.
Un banco abierto
Por ejemplo, los serenos han llamado a una tienda «hasta dos veces seguidas» porque tenía la puerta abierta, pero los propietarios se han negado a asociarse. También se han paseado por una sucursal bancaria abierta e incluso por una galería de arte cuya alarma estaba desconectada. «Parece insólito, pero les hemos salvado de un robo casi seguro y no se abonan. Lo siento mucho, pero somos una empresa privada y nos debemos a nuestros clientes», zanja el empresario.
Los serenos de Vitoria han firmado un total de 9.331 intervenciones entre el 13 de junio -momento en el que el servicio empezó a ser gestionado de forma privada- y el 12 de septiembre. Según este balance, los vigilantes realizan una media de 103 actuaciones diarias.
Gran parte de estas intervenciones tuvieron que ver con la seguridad. Por ejemplo, cerraron 5.378 portales (17 de los cuales tuvieron que desalojar), encontraron 262 escaparates rotos y acompañaron a 222 personas.