La Diputación alavesa prevé gestionar el próximo ejercicio más de 440 millones de euros, lo que supone un incremento que ronda el 14% con respecto al presupuesto de este año. Este elevado aumento -la institución foral dispondrá de unos 40 millones de euros más para gastar- encuentra su explicación en el importante incremento de la recaudación de los tributos concertados y en el aumento, asimismo, de otro tipo de ingresos propios, lo que incluye 'extras' como la venta de la participación de la Diputación en Gasnalsa.
Estas son las grandes cifras que manejan los diferentes departamentos forales, que están a punto de entregar sus previsiones de gastos para 2007. La institución que preside el popular Ramón Rabanera dispondrá este año un presupuesto récord que superará con creces los 2.200 millones de euros. El Gobierno vasco se quedará con 1.338 millones de los ingresos fiscales. Además, Álava entregará 289 millones al Estado, de acuerdo con el acuerdo vigente del Cupo.
Los ayuntamientos, cuadrillas y concejos se repartirán el próximo ejercicio cerca de 190 millones de euros, 19 más que este año. Y el resto, unos 440 serán los que le queden libres a la Diputación alavesa a repartir entre sus diferentes áreas de gobierno.
Como ya es habitual, los sueldos del personal darán una buena mordida a este presupuesto. Se calcula que al menos se destinará a los salarios de funcionarios e interinos unos 55 millones de euros. De lo que quede, la tercera parte estará dedicada a gasto social. El porcentaje de inversiones reales será similar al de este año y rondará los 80 millones. Obras como la de la autopista Vitoria-Eibar, la reforma del último tramo de la N-1, los regadíos, las residencias y centros de día o el Museo de Arqueología volverán a liderar la lista de proyectos.
Estas son algunas de las cifras de la propuesta de presupuestos que el Gabinete Rabanera entregará la próxima semana a las Juntas Generales. Una vez registrado el documento, el equipo de gobierno del PP intentará buscar el apoyo de las principales fuerzas de la oposición, el PNV y el PSE.
Rabanera tratará, sobre todo, de lograr el respaldo de los socialistas, con los que pactó las cuentas de 2006, pero el distanciamiento de ambas fuerzas en diferentes frentes de la política española, vasca y local, unido a la proximidad de las elecciones, hacen que la posibilidad de un acuerdo presupuestario sea, a priori, remota. No obstante, el PSE ha anunciado su intención de sentarse a hablar.