El Ayuntamiento de Vitoria y los sindicatos que representan a la plantilla de la Policía Local sellarán hoy, salvo contratiempos de última hora, el acuerdo que pondrá fin al conflicto laboral en el Cuerpo municipal. Las últimas conversaciones entre las partes han dado sus frutos y se han citado a las diez de la mañana para estampar las firmas en el documento conciliador.
El conflicto con los agentes de la Guardia Urbana se ha prolongado durante los últimos cuatro meses -desde mediados de julio- y parece haber servido para que los uniformados hayan logrado algunas de sus reivindicaciones, así como otros compromisos municipales para mejorar la situación del servicio de forma paulatina. Entre otros aspectos, el acuerdo que quedará a expensas de la ratificación de la asamblea incluye el cambio de categoría -y en consecuencia una mejora salarial- para una parte de los agentes y policías primeros del Cuerpo, un ascenso en el que se respetará la antigüedad.
Es uno de los apartados más relevantes, pero no el único. Los sindicatos han logrado el compromiso municipal para ampliar el esfuerzo en materia de formación, «tanto general como específica», indicaron fuentes de las centrales.
Asistencia jurídica
De igual modo, los sindicatos han logrado que se atienda una de sus principales demandas, la reserva de una cantidad económica para reforzar la asistencia jurídica a los agentes imputados por delitos o faltas. «La calle cada vez está peor y las agresiones, amenazas y lesiones aumentan», indicó un portavoz sindical. «No es que no confiemos en los servicios jurídicos municipales, pero los letrados son especialistas en derecho administrativo y, además, tienen un volumen de trabajo enorme», explicaron. «Lo que perseguimos es que los agentes tengan un mayor respaldo legal cuando lo precisen».
El acuerdo permitirá retocar, asimismo, el calendario de trabajo, que será «más eficaz» y permitirá disponer de un mayor número de recursos en la calle durante los turnos de noche y los fines de semana.
El conflicto comenzó en julio, pero fue en agosto cuando se dejó notar, con la 'huelga de brazos caídos' que emprendió parte de la plantilla durante las pasadas fiestas de La Blanca y las semanas posteriores.