Domingo, 19 de noviembre de 2006
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ÁLAVA
Desde canciones y regalos hasta trifulcas
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Las tensiones, problemas y mal humor suelen ser nefastos compañeros de mesa, máxime si se trata de una cena entre compañeros de trabajo. Por lo general, y aunque sólo sea durante unas horas, se opta por dejarlas de lado en beneficio del buen humor y la diversión en unas «fechas entrañables», como señala Silvia Márquez, de Dos Hermanas.

Pero si en la combinación entra el alcohol, a menudo las consecuencias son del todo imprevisibles. Desde convertirse en amigos del alma hasta acabar en una pelea en toda regla. En los restaurantes no se extrañan de nada. «Estamos preparados para todo, hemos visto tantas cosas...», admite De Salvador, copropietario del Bilibio.

Y es que, como relatan desde otro establecimiento, los ánimos pueden llegar a exaltarse tanto que sea necesaria la presencia de los andidisturbios. «Una vez había dos grupos, sin relación entre sí, en dos mesas. Una era una cena entre compañeros de trabajo y otra de un grupo de amigos. Éstos comenzaron con bromas y comentarios, provocándoles, y al final, pasaron a las manos. Se armó una pelea tremenda, no sabíamos ni qué hacer y llamamos a la policía».

Amigos de una noche

Otras veces, por el contrario, la velada acaba con cánticos incluidos, donde lo menos importante es el desafine. «Gente que no se conoce de nada, a lo largo de la cena entabla conversación y terminan cantando todos juntos, a carcajada limpia. Es lo mejor», recuerda De Salvador, quien no puede evitar echar en cara el comportamiento de algunos clientes. «Hacen cosas, como ensuciar la pared, que no harían en sus casas», critica.

También hay ocasiones en que los comensales se van, además de con el estómago, con las manos llenas. «Algunas empresas regalan un detalle a los empleados», admite el del Bilibio. Fabián Tobalina, del Andere, confirma que «yo he visto darse regalos entre gente de un hospital vitoriano, pero otros se limitan a la cena». En su local tienen la ventaja de pasar del postre al baile directamente, ya que cuenta con discoteca. «Pero los que más se apuntan a esta posibilidad son las cenas de hombres», concluye.

 
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